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La marimba costarricense es un símbolo nacional y patrimonio cultural. Es parte de nuestra identidad, sin embargo, se ha visto amenazada por la falta de interés que existe en preservarla.

Elaborarla cuesta entre ₡3 millones a ₡4 millones y solo marimberos y sonidistas expertos pueden hacerlo.

Además, son muy pocos los talleres o programas que tiene el Ministerio de Cultura y Juventud para enseñar a interpretar marimba.

Uno de estos escasos espacios está en Desamparados, gracias al apoyo de la municipalidad tienen marimbas para poder realizar las clases.

Estas marimbas son herencia de un reconocido grupo folclórico llamado Curime. Tras su éxito en los 80’s se disuelve y deja los instrumentos en abandono.

Doña Hilda Gómez es la encargada de transmitir los conocimientos musicales a todos aquellos que se animen aprender.

Junto a ella está Esteban Jiménez, un joven de 20 años que estudia biología en la Universidad Nacional. Desde pequeño se interesó en la marimba, ya que era alumno de doña Hilda en inglés.

Ahora los dos imparten el taller, el cual a veces no da abasto para la cantidad de estudiantes y la falta de recursos.

Para doña Hilda no es que a las personas no les llame la atención este arte, sino que no hay suficientes oportunidades para poder aprenderlo.

El problema no es la falta de interés por la marimba, sino que hay muchos municipios que no se preocupan tanto por la cultura.

Estamos a tiempo para salvar la marimba y conservar las raíces que tanto diferencian a Costa Rica de otros países.