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La automedicación es un problema mundial y Costa Rica no está exenta de ello, según el Colegio de Farmacéuticos, la automedicación ha aumentado a causa del COVID-19. Lo más grave es que hay personas que han muerto por mezclar medicamentos anticoagulantes con alimentos verdes, aseguran.

Estudios realizados por especialistas en farmacología y toxicología de la BMC, la pandemia creó un incremento de automedicación del 32.5 al 81.5%. Además, antes de la pandemia, la automedicación era más frecuente en adultos mayores o personas de mediana edad, pero actualmente hay más jóvenes incurriendo en ella, según datos de la Universidad del Rosario, Colombia.

Para la Organización Panamericana de la Salud (PAHO, por sus siglas en inglés) este es un problema tan serio, que incluso podría volverse insostenible, una problemática que anualmente cobra la vida de 700 mil personas en el mundo.

Otro dato importante a destacar por la PAHO, es que la pandemia ha provocado que un 71.9% de los pacientes diagnosticados con COVID-19 hayan recibido antibióticos, pero, según aseguran, solo el 6.9% de ellos lo necesitaba.

Resistencia a los antibióticos

Parte de la problemática que alertan los científicos es que, entre los problemas más graves de la automedicación, esta que las bacterias y los virus están desarrollando resistencia a los medicamentos.

En 2017 ya se habían detectado en la región variedades de bacterias con tasas de resistencia a dichos fármacos que iban del 10 hasta el 90%.

“Hace 7 años la OMS lanzó una alerta mundial sobre la resistencia a los antibióticos, que por sí misma es una pandemia que mata a muchas personas, una paralela a la actual”, advirtió al medio experto en ciencia y desarrollo, SciDev.Net , Andrés Pérez-Acosta, director del Observatorio del Comportamiento de Automedicación de la Universidad del Rosario en Colombia.

Falta de vigilancia

Los expertos coinciden que, detrás de la automedicación, persiste una falta de farmacovigilancia, servicios de salud insuficientes, medios de comunicación que crean falsas expectativas sobre algunos fármacos y, probablemente más grave aún, gobiernos que muchas veces en lugar de combatirla, la promueven.

De acuerdo con sitios web como saludconlupa.com, esto último ha sucedido, al menos, en Bolivia, Brasil, El Salvador y Guatemala. Estos países han distribuido, de manera indiscriminada, “kits” de medicamentos para que la población los consuma como y cuando mejor le parezca.

Una mala medicación puede llevar a la muerte

Teletica.com conversó con el doctor Jimmy Ramírez, vocero del Colegio de Farmacéuticos, quien reitera la importancia de acercarse a un farmacéutico antes de comprar cualquier medicamento que consideremos conveniente para nuestra salud.

“Lamentablemente, por alguna razón de negación, la gente no quiere decir que tiene COVID-19, entonces acuden a lugares que no son farmacéuticos para tratarse el COVID, sin un diagnóstico previo, algunas veces incluso hablamos de COVID psicológico.

“Los otros padecimientos por los que la gente más se automedica son dolores en general, alergias, gastritis, acidez, de hecho, hay productos que se promueven contra la acidez, pero tienen sus efectos secundarios que son muy interesantes y, por el contrario, podrían causar irritación gástrica.

“La automedicación puede causar la muerte, por ejemplo, una reacción alérgica que puede ir desde una inflamación de rostro y piel, hasta cerrarse las vías respiratorias y causar asfixia.

“Otro ejemplo, un paciente vulnerable o de alto riesgo que compra un medicamento para la gripe y este tiene componentes que aumentan la presión, y si el paciente está con tratamientos para bajar la presión, pues esto lo contrarresta, eso es una interacción medicamentosa inadecuada causada por automedicación.

“Hay medicamentos que no se pueden mezclar con algunos tipos de alimento, por ejemplo, hay un medicamento que se llama Guarfarina, que se usa para pacientes que han tenido problemas de trombosis, que son coágulos, entonces el paciente no puede consumir productos verdes, como espinacas, brócoli, por decir algunos. Ahí vemos una interacción donde interfiere una sustancia ya sea natural, o un medicamento sobre otro”, explicó.

Interacción medicamentosa y sus riesgos

Según el experto, la interacción medicamentosa ocurre cuando hay una interferencia de una sustancia que puede ser un medicamento, un producto natural o inclusive un alimento, sobre la medicina que el paciente está tomando.

“Esto puede llevar a un aumento de la concentración en la sangre del medicamento que usted está ingiriendo y, por tanto, incrementar la posibilidad de efectos secundarios, o, por el contrario, disminuir su eficacia. En ambos casos se pone en peligro la salud del paciente”, agregó.

Las interacciones medicamentosas pueden aumentar las concentraciones o el efecto de algunos medicamentos, o, por el contrario, disminuirlas.

“Un paciente con presión alta no controlada podría estar más expuesto a un infarto o un derrame. Un paciente diabético podría sufrir variaciones en su nivel de azúcar que podría afectar su vida. Alguien anticoagulado podría sufrir de hemorragias. Algunos pacientes podrían sufrir úlceras gástricas por interacciones medicamentosas. O también alguien se podría dormir mientras maneja maquinaria o maneja su automóvil, y así un efecto secundario de acuerdo con el medicamento que esté tomando”, enfatizó el especialista.

¿Por qué es frecuente la automedicación?

Para los expertos, la automedicación provoca un efecto dominó que arrastra la seguridad de terceros, se genera un tipo de “experiencia” de referencia de abuelos, que heredan a sus padres y estos posteriormente a sus hijos.

También es muy común que las personas creen dependencia a ciertos medicamentos porque les genera tranquilidad, le calman los dolores o incluso sienten cierta estabilidad emocional al consumirlos, tal es el caso del paracetamol o el ibuprofeno.

Medidas para controlar la automedicación

La automedicación es difícil de controlar según los expertos, principalmente porque la mayoría de las personas no lo ve como algo grave, o bien, como ya mencionamos anteriormente, prefieren basarse en la recomendación de familiares o amigos a los que algún medicamento les funcionó para tratar algún problema concreto.

“Revertir las conductas producto de la contingencia sanitaria es una tarea de la población en general, pero en igual o mayor medida es un pendiente que debe atender el Estado, las agremiaciones de médicos, la industria farmacéutica y la academia”, expresó el científico Franklin Soler.

Sin embargo, como ya mencionamos anteriormente, los Gobiernos no solo hacen poco o nada para evitarlo, sino que, hasta promueven el consumo de medicamentos sin un estudio previo del paciente y su padecimiento. Una conducta que se hace más común en América Latina.

Costa Rica y su control

En nuestro país tampoco se ha hecho un esfuerzo por evitar esta conducta en la gente, empezando porque en la Caja del Seguro Social y otras instituciones no manejan cifras de cuántas personas se han visto afectadas realmente por automedicarse.

Sin embargo, si existen focos de esperanza que hacen ver que el interés por educar a la población está latente, en los Ebáis del Seguro Social se han desarrollado algunas campañas para que el paciente se informe antes de automedicarse, principalmente con pancartas, pósters y afiches.

Por otra parte, las autoridades policiales han llevado a cabo varios operativos en los últimos años para detener personas que comercializan medicamentos del Seguro Social en parques públicos, algunos incluso vencidos, o bien, otro tipo de fármacos que no cuentan con aprobación del Ministerio de Salud.

A pesar de los esfuerzos para que las personas no compren estas medicinas, se sabe que la mayoría del público que accede a esto son personas que no tienen un Seguro Social activo ni dinero para pagar su valor en una farmacia.

Sin decir cifras, en el Colegio de Farmacéuticos de Costa Rica mostró su preocupación por el creciente número de pacientes que buscan automedicarse, ya que, aseguran, cada vez son más las personas que llegan a comprar medicamentos a la farmacia, muchas veces por recomendación de un familiar o amigo.

Es por eso que reiteran en la importancia de acercarse al farmacéutico de confianza y hablarle sin tapujos del padecimiento por el que desea medicarse, o bien, asistir a una cita médica, ya sea en la Caja o un hospital de confianza para que el especialista le aclare qué medicamentos necesita realmente.

“Es importante reconocer algo, pareciera que la farmacia se remite solo a vender medicamentos, pero no. El fin de los farmacéuticos es promover la salud mediante el uso correcto de los medicamentos, esa es nuestra razón de ser y es por lo que nosotros dormimos, soñamos y nos desvelamos por el paciente.

“El paciente puede llegar y preguntar: mirá me voy a tomar esto, me siento así, pero yo tomo los siguientes medicamentos, entonces el farmacéutico le hace un análisis para ver si interactúan los medicamos o si es lo más adecuado. Somos los expertos en medicamentos más accesibles que tiene el país, porque siempre estamos en la farmacia y estamos accesibles”, concluyó el vocero del Colegio de Farmacéuticos.

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