Por Mariana Valladares 23 de septiembre de 2026, 9:15 AM

La inteligencia artificial (IA) comienza a ocupar un espacio en las labores agrícolas de Costa Rica. Algunos productores ya recurren a estas herramientas para realizar consultas técnicas, analizar posibles plagas y enfermedades y apoyar procesos relacionados con el manejo de cultivos.

El avance local ocurre en un contexto de crecimiento del uso de esta tecnología en el sector agrícola a nivel internacional. Un estudio de McKinsey & Company, realizado entre 5.500 agricultores, señala que el 26% de los productores de América Latina utiliza inteligencia artificial en sus procesos.

La investigación también encontró que el 17% usa inteligencia artificial generativa para tareas relacionadas con la finca, principalmente para planificación. Además, el 75% de los agricultores consultados espera obtener algún resultado concreto a partir del uso de estas herramientas.

En Costa Rica, sin embargo, todavía no existen estadísticas que permitan determinar cuántos productores utilizan IA, según explicó Valeria Ramírez López, agroempresaria y productora hortícola, además de estudiante de Agronomía de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

“La inteligencia artificial ha sido una herramienta que ha ido en crecimiento en los últimos años y el sector agrocostalicense no es la excepción para su uso”, señaló Ramírez.

La productora explicó que estas herramientas pueden utilizarse para analizar plagas y enfermedades presentes en los cultivos, así como para estudiar las moléculas químicas utilizadas durante los procesos agrícolas.


Drones y cámaras también incorporan IA

Kevin Aguilar, de la Cámara de Productores de Papa de Costa Rica, explicó que el uso de inteligencia artificial ya forma parte de algunas labores agrícolas, aunque existen condiciones que dificultan una mayor implementación.

“Nosotros acá presentamos algunas dificultades para poder implementar más de lo que quisiéramos, llámese clima, llámese topografía”, explicó Aguilar.

Según el productor, algunas de las aplicaciones más accesibles están relacionadas con el acompañamiento agronómico y las consultas técnicas.

“Se utilizan para cierto acompañamiento agronómico, consultas más técnicas, formulaciones de alguna mezcla química que se vaya a hacer en alguna fumigación”, detalló.

La tecnología también se utiliza mediante drones en cultivos extensivos. Aguilar mencionó casos como la piña y el banano, donde los equipos pueden incorporar cámaras multiespectrales capaces de identificar características de las plantaciones.

Estas herramientas permiten realizar conteos de plantas y detectar enfermedades o posibles carencias en los cultivos. La incorporación de inteligencia artificial facilita el análisis de esa información y agiliza el trabajo, según explicó Aguilar.


El costo y la capacitación son parte de las barreras

El estudio de McKinsey señala que el sector agrícola se mantiene selectivo con sus gastos debido a la presión económica. Desde 2022, las ganancias del sector han disminuido, mientras persisten factores como la volatilidad en el precio de los insumos, las tensiones geopolíticas, los problemas de disponibilidad de mano de obra y un clima más impredecible.

En América Latina, solo el 7% de los agricultores consultados manifestó intención de pagar por herramientas de inteligencia artificial, frente al 10% registrado en Estados Unidos.

En Costa Rica, las barreras no están relacionadas únicamente con el costo. Ramírez también señaló la falta de capacitación como uno de los obstáculos para que más productores incorporen estas tecnologías.

“El uso de esta herramienta ha presentado distintas barreras, como la falta de capacitación por parte de las entidades hacia los productores sobre cómo esta herramienta puede facilitar los procesos agrícolas”, indicó.

McKinsey plantea que una mayor adopción dependerá del desarrollo de soluciones específicas para cada finca, tomando en cuenta factores como las condiciones climáticas locales, los cultivos y las necesidades particulares de los productores.

El reporte señala que la inversión tecnológica en agricultura desde 2024 ha crecido especialmente en sensores remotos y programas para administrar cultivos. La tendencia apunta hacia herramientas que resuelvan problemas concretos y puedan integrarse a los procesos que los agricultores ya realizan.

Para Aguilar, Costa Rica todavía enfrenta condiciones que limitan una incorporación más amplia de estas tecnologías, pero su presencia en el campo ya es una realidad.

“Definitivamente, el sector agrícola acá en Costa Rica presenta varias dificultades para poder implementar más de lo que nosotros quisiéramos la inteligencia artificial, pero sí puedo decir que es una herramienta que hoy en día se está utilizando”, concluyó el productor de papa.

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