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En medio de la Ruta 32, en las cercanías del Zurquí, varios conductores observaron este miércoles un mensaje que capturó su atención: “Hoy es mi última quimio”, se leía en el parabrisas trasero de un vehículo. 

Fue así como trascendió la historia de Josafat Mora Chacón, un niño limonense que venció un agresivo y atípico cáncer de hígado.

Alejandro Salazar fue uno de los choferes conmovido con la gran noticia, a pesar de que no conocía los detalles de este caso. 


Historia

Josafat es un niño amante del fútbol y goza de andar en bicicleta. Disfrutaba de su vida como cualquier niño de siete años, hasta que un accidente en bici reveló lo inesperado.


El vecino de San Luis, Guácimo, sufrió un accidente en que se lastimó una costilla. Al principio pensaron que era una simple fractura, pero el médico del Ebais les indicó que el dolor del niño no era normal.

“Un día se cayó de la bicicleta, se lastimó la costilla. Después del mes de recuperación le seguía doliendo y tenía fiebre. El doctor dijo que le sentía algo extraño ahí”, contó su padrastro Alonso Barrantes.

Su familia, preocupada, pidió la opinión de médicos en el Hospital de Guápiles.

“En el Hospital de Guápiles hubo muchas negligencias. No nos daban pelota, decían que el otro doctor no sabía nada. Nos dijeron que tenía una infección de orina y, en vez de ayudarle, esos medicamentos le aceleraron el crecimiento del tumor”, agregó Barrantes.

Sus padres no se quedaron quietos y fueron al centro médico un Día de la Madre, en 2018, para realizarle un ultrasonido.

“No le querían hacer el ultrasonido porque decían que el doctor que daba la referencia no era nadie. Peleamos y nos dijeron 'bueno para que estén contentos le vamos a hacer una placa', y salió una mancha enorme, ahí si corrieron y le hicieron un ultrasonido y ahí fue cuando se detectó. Al día siguiente lo pasaron al Hospital de Niños”.

En el Hospital de Niños le indicaron a la familia que el cáncer de Josafat era atípico y que estaba en la etapa 3 de 4, casi en la terminal.

Iniciaron con la quimioterapia, la cual fue muy agresiva, 72 horas por semana. Viajaron todas las semanas durante dos años, desde Guápiles hasta San José: recorrían un trayecto de 86 km para que Josafat pudiera recibir su tratamiento.

“Llegó un momento en que estábamos muy felices porque ya no tenía nada, pero luego se le subieron de nuevo las células cancerígenas, le estaba saliendo de nuevo el tumor, pero por debajo del hígado”, indicó su padrastro.

El menor tuvo que ser operado en dos ocasiones, las dos con éxito, y este miércoles tuvo su última quimioterapia.  

“Ya tenemos los resultados y está limpio. Usted no tiene idea la felicidad, esa es una alegría, hasta las enfermeras están contentas, son pocos los casos de recuperación tan rápida. También los doctores están súper contentos y felices, lo tienen como un niño de estudio para futuros casos”, agregó.

En el camino al hospital, Josafat estaba muy contento de ver a la gente felicitándolo y pitándole.

“Es un milagro, por eso pusimos el letrero para que la gente lo saludara y la gente hasta se bajaba el vidrio del casco para felicitarlo. Josafat me decía, “uy vio, él nos pitó”.

A pesar de las adversidades que tuvo esta familia, logró salir adelante y ahora Josafat será un modelo para los demás por su impresionante superación.