Hongos: la solución que ofrece UNED ante colapso de rellenos sanitarios en Costa Rica
El proyecto transforma la basura orgánica en comida, insumos agrícolas y hasta materiales que pueden sustituir el plástico.
Costa Rica está generando basura a un ritmo que ya pasa factura. Según datos del Ministerio de Salud, cada persona produce más de 400 kilos de residuos al año, lo que suma más de 1,6 millones de toneladas en todo el país.
El problema no es menor: los rellenos sanitarios de La Uruca y Aserrí reciben unas 2.600 toneladas diarias y están al límite. De hecho, se proyecta que La Uruca podría cerrar entre este 2026, mientras que Aserrí alcanzaría su capacidad en septiembre.
En medio de este escenario, la Universidad Estatal a Distancia (UNED) ya puso en marcha una propuesta que le da un giro al problema: transformar la basura orgánica en comida, insumos agrícolas y hasta materiales que pueden sustituir el plástico.
¿La clave? Los hongos.
El proyecto, desarrollado por el Laboratorio de Investigación en Ciencias Experimentales (LICE), utiliza un proceso de fermentación en estado sólido para descomponer los residuos y convertirlos en productos útiles.

“Lo que hacemos es conectar esos residuos con un proceso biotecnológico. Usamos hongos que los degradan y los transforman en productos de valor agregado”, explicó el investigador y coordinador, Ronald Sánchez Brenes.
Lo más importante es que no es solo teoría, sino que ya están trabajando con desechos reales en Pérez Zeledón, gracias a un sistema de recolección clasificada.
Tres soluciones concretas
1. Alimentos: setas comestibles con alto valor nutricional y potencial comercial.
2. Bioinsumos: productos que mejoran los suelos y ayudan a proteger cultivos.
3. Sustitutos del plástico: materiales biodegradables que pueden usarse en empaques y embalajes.

“Con los Trichodermas generamos bioinsumos que mejoran los suelos; con los Pleurotus producimos alimentos frescos y nutritivos”, detalló Sánchez.
El investigador además explicó que con los "Ganodermas elaboramos materiales que pueden sustituir plásticos de un solo uso”.
El proceso no es tan simple como parece. Cada carga de residuos es distinta, por lo que primero debe analizarse en laboratorio.
“Estos residuos no son iguales todos los días. Por eso los estudiamos, para garantizar que los hongos puedan alimentarse y hacer bien su trabajo”, explicó.
La apuesta es clara: lo que hoy termina en la basura podría convertirse en alimento, en un insumo para la agricultura o incluso en materiales sostenibles. En otras palabras, cambiar la forma en que se ve la basura… y empezar a verla como un recurso.
"Así, lo que inicia como desecho en los hogares podría terminar convertido en alimento, insumo agrícola o incluso en materiales que sustituyan al plástico, cerrando el ciclo de los residuos desde una lógica más sostenible y productiva".

