Por Juan José Herrera 7 de enero de 2026, 16:10 PM

Marcas, personajes, apellidos, objetos, animales… El límite sobre las posibilidades de nombres para los hijos está sujeto, en la gran mayoría de los casos, a la creatividad de sus padres. Sin embargo, cada vez es más común que los países pongan límites a ese derecho, especialmente para proteger y defender el respeto de los recién nacidos, aunque en algunos casos, también el de terceros.

Un ejemplo conocido es el de Alemania, que prohíbe a cualquier padre inscribir a su hijo como “Hitler” o cualquier otra evocación al nazismo.

En México también se han prohibido insultos o palabras que puedan resultar ofensivas, tanto para el bebé como para otros.

¿Qué pasa en Costa Rica?

A diferencia de muchas otras naciones, en nuestro país no existe una ley que prohíba a un padre poner el nombre que quiera para su hijo.

La única restricción legal aparece en el artículo 49 del Código Civil y reza específicamente sobre el derecho y la obligación que tienen todas las personas a tener un nombre que la identifique, que estará formado por máximo dos palabras como nombre, seguido del primer apellido del padre y el primer apellido de la madre.

“No existe entonces un artículo específico que registre restricciones de otro tipo; no obstante, por principios generales del derecho, por una cuestión lógica, nosotros como Registro Civil no inscribimos nombres que signifiquen faltas al derecho a la personalidad, nombres que impliquen palabras cuyo significado represente faltas de respeto o palabras denigrantes”, precisó Luis Antonio Bolaños, director general del Registro Civil.

Como ejemplo, Bolaños señaló no podría permitirse la inscripción de un niño que se quiera llamar “Diablo” o “Satanás”; sin embargo, no hay ningún problema con que hoy se inscriba uno que se llame “Maduro”.

Para cumplir con esas restricciones existen dos filtros: cuando se presenta la solicitud para inscripción y cuando esta se aprueba, en definitiva, en el Registro.

Si bien no existe una lista de restricciones, el director precisa que sí hay una capacitación en los funcionarios del Registro para entender qué se puede y no se puede utilizar como un nombre en nuestro país.

“Una mala palabra, digamos, nunca la vamos a consignar como un nombre”, añade.

Contrario a lo que se podría creer, los rechazos por este tipo de situaciones son extraordinarios en el país.

“Yo fui 14 años jefe de inscripciones y si vi uno o dos casos que tuvimos que detener, por estas cuestiones, vi muchas.

“Lo que sí ocurre mucho es que la gente coloque nombres a sus hijos de personajes, digamos que están en el momento en un nivel muy alto, por ejemplo, quién sabe cuántos ‘Messis’ o ‘Maradonas’ hay inscritos, cosas de ese tipo, pero nombres que no sea posible inscribir es muy difícil de ver”, agregó.

Es tan baja la incidencia que el Registro tampoco tiene un registro de esos casos ni una estadística de rechazos.

“Es muy raro, casi que es una cosa de sentido común”, sentenció Bolaños.

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