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Los animales se encontraban muy mal de salud. En resumen, estaban en una situación de alto riesgo.

Los perros vivían en un pequeño espacio en un criadero ilegal ubicado en Palmares de Alajuela.

Después de la intervención por parte de las autoridades y personeros del Senasa, una fundación se hizo cargo de los perros y los trasladó a un refugio.

Inmediatamente los comenzaron a curar y se espera que en dos meses o máximo tres los animales ya tengan mejoría en la salud y puedan entrar en un periodo de adopción.

Además, se envía un mensaje muy claro a la sociedad en general: quienes tengan mascotas deben cuidarlas y ofrecerles calidad de vida y no comprar perros u otros animales en criaderos clandestinos.