El cultivo y esfuerzo de los floricultores costarricenses se marchita poco a poco conforme avanza la pandemia del COVID-19.

Rosas, gerberas y azucenas están siendo destruidas y tiradas a la basura, se estima que las ventas de flores y plantas cayeron en hasta un 90% en las últimas semanas. 

Los productores nacionales recibieron cancelaciones masivas de pedidos, principalmente en el mercado exterior.

La principal afectación obedece al cierre del mercado exterior, sin embargo, también se registran pérdidas en los comercios locales.

Esta situación afecta a unas 7 mil personas que dependen de esta actividad comercial.

Por ahora los floricultores tratan de vender sus productos de puerta en puerta o por medio de las redes sociales, pues no pueden detener sus cultivos.

El sector espera contar con el apoyo de los consumidores costarricenses para evitar más perdidas. 

Por su parte el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) indicó que están coordinando acciones con la Promotora de Comercio Exterior (Procomer), para buscar posibles mercados alternativos para colocar los productos.