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La Fiscalía informó que sí se ha recibido información y que esta seguirá recibiéndose, atendiéndose y valorándose, en relación con los sospechosos de asesinar al líder indígena, Sergio Rojas.

Una de las situaciones que perjudicó la investigación del crimen del líder indígena, ocurrido en marzo del 2019, fue la falta de testigos presenciales.

Hubo testigos de referencia, pero no resultaron provechosos y, según la Fiscalía no se logró concatenar esas declaraciones con otras pruebas que señalaran a los ejecutores.

"Las personas sospechosas eran los autores intelectuales, sin embargo, a esas personas no se les intimó sobre los hechos por falta de prueba, por lo que, en respeto al derecho de imagen, no se puede brindar el nombre. Precisamente por la falta de prueba no se pudo demostrar el móvil del homicidio", indicó la entidad.

Aunque en un principio se manejó la versión de que el crimen habría sido producto de un conflicto de tierras, lo cierto es que no pudo ser sustentado con pruebas.

La Fiscalía tampoco pudo identificar a los dos ejecutores del crimen, en un momento de la investigación se hecho se publicaron retratos hablados.

La investigación tampoco pudo determinar relación de los intelectuales con los posibles sospechosos de la ejecución de Rojas.

El caso se archivaría en los próximos días, pero cabe una posibilidad de reabrirlo si ingresa nueva prueba que permita identificar a otras de las personas que participaron en los hechos. 

Sergio Rojas fue asesinado a balazos el lunes 18 de marzo de 2019 en Salitre de Buenos Aires, Puntarenas, horas después de denunciar ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) que había sido amenazado de muerte por una disputa de tierras. 

El crimen ocurrió en su casas, en la reserva indígena. Rojas lideró la recuperación de propiedades en ese sitio.

En la zona de Salitre, desde hace más de 12 años, existen los conflictos entre indígenas y finqueros por una disputa de 12 mil hectáreas de terrenos.