Última Hora

El amor todo lo puede, así quedó confirmado luego de que Teletica.com publicara en días pasados que una familia venezolana vendía repostería para poder reunir más de 3.000 dólares y completar a toda su familia.

Ellos tras la difícil situación que se vive en ese país, decidieron dejarlo todo para poder encontrar la paz en Costa Rica, sin embargo, su perro Aslan un Golden Retriever de siete años debió vivir solo –en casa de unos amigos- durante un año mientras ellos lograban traerlo a su nuevo hogar.

Tras muchos esfuerzos, y decenas de ayudas, la espera de más de un año para Aslan y su familia se acabó, este miércoles el encantador perrito llegó para hacer sonreír a todos.   

“Nosotros estamos muy agradecidos con los ticos. No sabemos cómo expresar lo que sentimos. No imaginamos que todo fuera tan rápido. A Costa Rica le debemos mucho, por recibirnos y por traernos de regreso a nuestra mascota”, expresó entren lágrimas Stefanía Ocando.

Aslan viajó desde Maracaibo en Venezuela hasta Panamá,  y a eso de las 10:30 de la noche de este miércoles aterrizó en el Aeropuerto Juan Santamaría.

“El perro nos reconoció de inmediato. Las lágrimas no las pudimos evitar. Hasta ahorita no podemos creer que Aslan esté acá. Ya estamos programando una cita con el veterinario para ya activarlo y darle mucho amor. Aún quedan personas que amamos en Venezuela, pero al menos ya logramos traer a un miembro muy importa para nosotros”, agregó Ocando.

Con la venta de la repostería –unos 40 postres- la familia de Aslan recaudó cerca del 20% del total del dinero, mientras que el resto fue por donaciones de muchas almas bondadosas.

“Fueron dos semanas de no parar. Desde que observé la publicación en Facebook yo sentía que debía ayudar. Es tan gratificante poder tenerlo de regreso y con su familia. Aslan nos revive a todos, y lo mejor es que fue gracias al apoyo de muchas familias costarricenses. Los ticos somos muy solidarios, y este caso quedó demostrado”, expresó Desiree Cubero, encargada del reencuentro.

El traslado de Aslan a Costa Rica costó cerca de 3.800 dólares, y ahora según la feliz familia, mientras salen adelante seguirán con la venta de repostería.