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Los productos plásticos que dicen ser biodegradables ganan terreno en el mercado, pero no son tan amigables con el ambiente como creemos. La falta de regulación en el etiquetado permite una publicidad que puede ser engañosa.

Pruebas del Centro de Investigaciones en Productos Naturales de la Universidad de Costa Rica (UCR) detallan que estos productos no son biodegradables por sí mismos, como aparentan ser, sino que necesitan de condiciones específicas de temperatura, humedad, acidez y oxígeno para este fin: condiciones propias de laboratorio y no de una casa.

Estos productos se comercializan como si se degradaran y pueden provocar un daño ambiental mayor al generar una falsa ilusión entre la ciudadanía, que se fía de que pueden cumplir un ciclo natural en el ambiente, y no se les desecha como lo que finalmente son: plásticos. 

En otros países existen regulaciones para que el etiquetado sea específico y se informe de la manera más transparente sobre la verdadera forma en que estos productos se pueden degradar.

En Costa Rica no existe normativa de este tipo y, por lo tanto, los productos se venden a la libre.

Las autoridades dicen estar conscientes del problema, aseguran que ya comenzaron a verificar el etiquetado en productos de limpieza y que, en el corto plazo, los plásticos con el sello “bio” también serán sometidos a pruebas científicas, aunque todavía no hay una fecha definida para este proceso.

El Ministerio de Ambiente señala que, mientras no exista un etiquetado que especifique en qué circunstancias un producto se puede biodegradar, está en nuestras manos exigir a las marcas que proporcionen datos que avalen lo que en sus etiquetas nos están vendiendo, de los contrario, podríamos estar siendo engañados y, en muchos casos, a un precio mayor.