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La aparición de cientos de serpientes marinas venenosas conocidas como vientre amarillo no representan un peligro para los turistas que visitan las playas de Guanacaste en esta época de verano.​

Así lo confirmó Mahmood Sasa investigador del Instituto Clodomiro Picado, luego de que en las playas del Pacífico norte como Brasilito, Flamingo, Potrero, Bahía de los Piratas, Conchal, entre otras, muchas personas se alarmaran al ver una cantidad importante de culebras en la orilla.

“Son serpientes venenosas con un nivel de toxicidad importante, pero por su comportamiento y cantidad de veneno que pueden inocular no representan un peligro para los humanos”, indica Sasa.

La vientre amarillo es la especie marina con mayor distribución en el mundo y es oriunda de Australia; en América habita desde Ecuador hasta el sur de California en Estados Unidos.

“Este animal no necesita estar en tierra para parir, viven toda su vida en el mar a uno o dos kilómetros de la costa. Cuando las vemos en la playa es por circunstancias particulares, son arrojadas por fuertes corrientes superficiales provocadas por el viento”, agrega el investigador.

Estas serpientes llegan a la costa cansadas y mueren en la orilla deshidratadas a causa del sol. Una vez en la playa no pueden devolverse porque les es imposible atravesar la línea de olas.

El Cuerpo de Bomberos recogió -días atrás- más de 300 serpientes vientre amarillo solo en playa Brasilito, lo que alarmó a turistas, pero no así a los habitantes del lugar porque ya conocen sobre este fenómeno.

El Instituto Clodomiro Picado es un centro de investigación costarricense que se dedica a la creación de sueros antiofídicos para el mundo, distribuye aproximadamente 100.000 frascos de suero antiofídico al año y trabaja en cooperación con más de 115 entidades en 31 países.

Además, ha desarrollado una estrategia integral que combina un programa de investigación científico-tecnológico para comprender la biología de las serpientes, la composición de los venenos, el mecanismo de acción de los venenos y la respuesta inmune a estos, así como para mejorar la tecnología para producir antivenenos.