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Don Bernardo Jiménez y doña Miriam Monge celebraron 39 años de matrimonio en el Hospital Max Peralta de Cartago, donde permanecen internados por COVID-19. Esta es solo una de las tantas pruebas que han tenido que pasar recientemente: perdieron a su hija hace un mes y medio.

La pareja fue diagnosticada con coronavirus la semana anterior, al igual que el resto de su familia, nueve en total. Iniciaron con síntomas y ambos se pusieron mal.

Primero hospitalizaron a don Bernardo, de 63 años e hipertenso. Al día siguiente, los equipos médicos llegaron por doña Miriam, de 57 años y operada de un pulmón. 

“Inmediatamente se llevaron a mi papá, el amor fue tan grande que mami se sumergió igual en depresión y físicamente también estaba muy deteriorada", contó su hija Lena Fabiana Jiménez a Teletica.com

Ya en el hospital, su hija contó que se empezaron a buscar uno al otro. Los enfermeros se dieron cuenta de que eran esposos y los pusieron en camillas cercanas para ayudarles en el proceso de recuperación.

Ahora, estar a la par, juntos y poder acompañarse les ha dado más fuerza para salir adelante. 

“Estamos juntitos gracias a Dios. Nos apoyamos mutuamente en esta prueba que se nos ha presentado”, dijo doña Miriam por teléfono a este medio, llamada que fue posible gracias al personal de Enfermería del Max Peralta. 

Precisamente, durante su internamiento en el área COVID-19 para pacientes moderados, les tocó celebrar el aniversario número 39 de matrimonio. Jamás imaginaron pasarlo en un hospital y menos la sorpresa que les tenían preparada: el personal les llevó flores y comida para la fecha especial.

La pareja dice no tener las palabras para agradecer este emotivo gesto.

“No lo podíamos creer, que nos dieran tanto apoyo moral, espiritual, no hay palabras para ellos. Que Dios los bendiga a cada uno, no solo en esta área, sino a todo el hospital", dijo la mujer.

"No tengo cómo agradecerles, un enorme gracias. No tengo palabras de cómo agradecerles. Ellos son grandes personas, de muy buen calor humano y eso nos motiva mucho a nosotros y a nuestros compañeros de salón”, añadió su esposo. 

Fabiana, quien es una de las cinco hijas del matrimonio, asegura sentirse muy feliz de ver que sus papás van mejorando juntos. Dice que siempre ha sido una pareja enamorada, a pesar de las pruebas de la vida.

“Ha habido problemas como en todos los matrimonios, pero siempre han estado juntos, siempre han guerreado juntos. Mi papá siempre ha sido un chineador con mi mamá”, expresó. 

Ahora dicen sentirse bien y esperan salir del centro médico muy pronto.

Dos golpes seguidos: la muerte de su hija

Antes del proceso del COVID-19, la pareja pasó por uno de los momentos más difíciles de su vida. Su hija Susanna Jiménez murió inesperadamente.

“Mi hermana había cumplido un mes antes los 38 años, fue una muerte repentina. Al parecer, murió por un infarto", contó Fabiana, quien tiene 32 años.

Dejó a dos hijos de 7 y 11 años, quienes ahora están a cargo de su papá y del resto de la familia. 

Con la noticia del COVID-19, la familia enfrentó el miedo de otra pérdida, pero han logrado salir adelante. 

“Hemos ido superando, gracias a Dios, esta prueba con la colaboración y el amor de todo el personal de esta área del Hospital Max Peralta. Es excelente el apoyo. Nosotros hemos estado pasado muchas cosas de duelo", dijo su madre. 

Ahora toda la familia tiene esperanza de verlos salir juntos de esta y estar para siempre en las buenas y en las malas.

“Nos sentimos tan felices porque los vimos tan delicados que por ratos a uno se le vienen muchas cosas a la mente. Yo le dije a Dios que mantengo la fe, confianza y esperanza en que los va a seguir sanando. Estaban a punto de intubar a mi mamá, pero por dicha no se dio”, añadió Fabiana.

“Hasta que Dios quiera vamos a salir adelante juntos”, concluyó el matrimonio.