31 de diciembre de 2014, 6:15 AM

De las 400 hectáreas de teca plantadas en la finca cinco ceibas en Pangola de Sarapiquí, salen muebles exclusivos que traspasan las fronteras.

Los muebles son elaborados con la madera que se seca de forma natural, por lo cual no se afecta el ambiente con la deforestación.

La finca antes se dedicaba al cultivo de piña, pero desde hace varios años es un santuario a la naturaleza.

Además, es la primera finca declarada carbono neutral en Sarapiquí.

Aquí se producen camas, mesas y hasta cuencos con diseños muy originales y aprovechando cada  una de las partes de los árboles.

La empresa le da trabajo a 40 personas de la zona y procura ocasionar el menor impacto posible.

Ellos aseguran que el desarrollo debe ir de la mano con la conservación.