Electrificación solar: el desafío urgente de llevar luz a escuelas del Chirripó Cabécar
Un proyecto liderado desde el TEC busca rehabilitar sistemas de energía solar en escuelas indígenas. La falta de electricidad impacta la alimentación, la educación y la seguridad.
En lo profundo del territorio indígena Chirripó Cabécar, donde el acceso por carretera es limitado o inexistente, la electricidad no es un servicio garantizado. Para decenas de escuelas, la energía solar representa la única fuente para iluminar aulas, conservar alimentos y utilizar herramientas educativas básicas. Sin embargo, el deterioro de los sistemas y la falta de mantenimiento han dejado a muchos centros educativos nuevamente a oscuras.
Ante esta realidad, un proyecto impulsado desde el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), en conjunto con comunidades y aliados externos, busca rehabilitar sistemas de electrificación solar en varias escuelas indígenas, empezando por la Escuela San Agustín de Vereh durante 2026.
La iniciativa surge tras una experiencia previa en 2025, cuando se logró restaurar el sistema eléctrico de la escuela de Bäyeiñak. Con una inversión cercana a los ₡6 millones, el centro educativo recuperó el servicio eléctrico y ahora cuenta incluso con monitoreo en tiempo real. Este caso se convirtió en el punto de partida para ampliar el alcance del proyecto a otras comunidades con necesidades similares.
“Si no reciben mantenimiento, podrían volver a fallar en unos cinco años”, señaló.
“No se trata solo de llevar equipos, sino de asegurar que las soluciones sean sostenibles en el tiempo”, indicó Richmond.
La falta de electrificación en estas zonas responde a múltiples factores. La red eléctrica nacional no cubre completamente el territorio, y llevar infraestructura a estas comunidades implica altos costos, dificultades geográficas y procesos complejos de consulta debido a su ubicación en áreas protegidas. En este contexto, la energía solar se presenta como la alternativa más viable y respetuosa con el entorno.
No obstante, el desafío es amplio. Se estima que alrededor de 100 centros educativos en el territorio Chirripó Cabécar dependen de sistemas solares que eventualmente requerirán mantenimiento o rehabilitación.
El proyecto también contempla otras intervenciones, como la finalización de trabajos en la escuela de Bäyeiñak y mejoras en la escuela indígena Duchari, donde además de materiales eléctricos, en el corto plazo será necesario reemplazar hasta 12 baterías.
“Muchas veces son las propias comunidades las que se organizan para gestionar estos proyectos”, afirmó.
De no concretarse las acciones previstas para 2026, las escuelas continuarán sin acceso a electricidad, perpetuando las limitaciones en alimentación, educación y comunicación.
“Cada año sin electricidad es un año en el que los estudiantes siguen en desventaja”, advirtió el académico.
Más que un proyecto puntual, la electrificación solar en estos territorios se plantea como una necesidad urgente para reducir brechas históricas y garantizar condiciones básicas de educación en comunidades que han sido, durante décadas, desatendidas.

