Por Jason Ureña 17 de abril de 2026, 10:15 AM

Costa Rica se encamina hacia una crisis en el manejo de desechos sólidos. Actualmente, el país cuenta con apenas siete rellenos sanitarios, varios de ellos al límite de su capacidad por la alta generación de basura diaria.

Según estimaciones del Ministerio de Salud, el relleno sanitario de La Uruca está a punto de cerrar, con una fecha prevista para finales de este mes. La situación trasladará la presión al relleno de Aserrí, que ya recibe unas 2.800 toneladas de residuos diarios y cuyo cierre técnico se proyecta en un plazo de cinco meses, es decir, para septiembre de este año (ver video adjunto de Telenoticias).

El problema no se detiene ahí. De acuerdo con las proyecciones, el relleno sanitario de Pococí cerraría en noviembre, el de San Carlos en 2028 y el de Montes de Oro en 2034, configurando un efecto dominó que podría dejar al país sin espacios de disposición final en menos de 20 años.

Los rellenos sanitarios operan mediante celdas con geomembranas diseñadas para evitar la contaminación del suelo. Sin embargo, el volumen de residuos acelera su saturación, reduciendo significativamente su vida útil.

Mientras tanto, comunidades cercanas a estos sitios cuestionan que la carga de basura recaiga en pocas zonas del país. Vecinos señalan que no es justo que un solo cantón reciba desechos provenientes de distintas regiones, y piden que cada municipalidad asuma la gestión de sus propios residuos, como lo establece la normativa vigente.

Ante este panorama, el Ministerio de Salud propone la construcción del primer biodigestor estatal. Este proyecto permitiría procesar entre 800 y 1.000 toneladas diarias de residuos orgánicos —que representan cerca del 50% de la basura generada— mediante un proceso anaerobio que produce biogás.

Este biogás, principalmente metano, podría ser purificado para generar biometano y eventualmente electricidad, en alianza con el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE). La iniciativa busca reducir a la mitad el volumen de residuos que llega a los rellenos sanitarios, lo que duplicaría su vida útil.

En paralelo, en la Asamblea Legislativa se discuten propuestas para fortalecer la gestión de residuos. Entre ellas, el expediente 24.251, que plantea reforzar la rectoría del Ministerio de Salud e incorporar a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) en la fijación de tarifas para la recolección y tratamiento de desechos.

Asimismo, se impulsa que los gobiernos locales adopten nuevas tecnologías y fortalezcan sus departamentos de gestión ambiental, con el fin de evitar que el problema se limite al traslado de basura de una región a otra.

Tanto autoridades como legisladores coinciden en que la clave para enfrentar la crisis es aumentar la recuperación de residuos, que actualmente apenas alcanza el 4%. El reto pasa por mejorar el reciclaje, separar los desechos desde el origen y aprovechar los residuos orgánicos como fuente de energía.

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