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El ofrecimiento de 100 camas de cuidados intensivos que el presidente Nayib Bukele hizo a Costa Rica, en diciembre anterior, indignó a los médicos de El Salvador.

"Nuestros hermanos de Costa Rica ya solo tienen ocho camas para pacientes en cuidados intensivos. Aquí hay 700 disponibles", escribió el mandatario salvadoreño en sus redes sociales. En ese momento, etiquetó al presidente Carlos Alvarado, a la Cancillería y al Ministerio de Salud.

Personal salvadoreño que atiende la pandemia en primera línea no tomó bien ese comentario, ya que ellos aseguran vivir otra realidad. 

"Nos indignó mucho, por cierto, cuando el presidente Bukele salió y habló de 1.000 camas y que iba a traer 100 personas de Costa Rica; o sea, ¿dónde las iban a meter? Porque la UCI estaba a tope. En ese momento, incluso la UCIN (unidad de cuidados intermedios) estaba cumpliendo funciones de UCI. Había al menos 20 ventilados en UCIN, que son pacientes que deberían estar en la UCI. ¿Dónde los iba a poner? El día que ofreció camas a Costa Rica estábamos saturados", dijo un profesional al diario salvadoreño La Prensa Gráfica.

Los doctores aseguran que "el presidente Bukele exagera las capacidades y oculta sus falencias". Sostienen que el Hospital El Salvador "está incompleto".

"No cuenta con área de lavandería, que es una cuestión bastante importante. La ropería que se utiliza en el hospital se lleva a otros hospitales, por ejemplo Hospital Zacamil, al Bloom, al Rosales, a los diferentes hospitales que ya estaban", relatan.

"El área de la morgue es realmente improvisada; es un contenedor. Este es un hospital atípico; realmente lo ideal es sacar el cuerpo lo más pronto posible, y llevarlo a enterrar o tener un área refrigerada, un cuarto frío digamos, lo cual obviamente no se cumple. Lo que se hace es llamar previamente y coordinar con los familiares", agregan.

La capacidad del centro médico es de 105 camas UCI, 143 camas UCIN (pacientes sin ventilación) y 600 en hospitalización: en total suman 848 camas. Por día mueren unas ocho personas, según los trabajadores. Ahí también se implementa la atención por medio de cámaras, es decir, los médicos no están al lado del paciente. 

"En el caso de las UCI, esos pacientes son atendidas por subespecialistas, pero siempre con cámaras; los intensivistas no entran, siempre son los médicos generales los que están adentro y reciben las indicaciones", se lee en la publicación de la prensa salvadoreña.

Ofrecimiento complejo

El ofrecimiento de Bukele llegó en el momento más crítico para la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS): el 19 de diciembre anterior se agotaron las camas UCI para pacientes críticos COVID-19. 

"Es la primera vez que tenemos pacientes en fila para ubicarlos en camas de cuidados críticos", dijo el doctor Mario Ruiz, gerente médico de la CCSS, en esa oportunidad.

Las autoridades costarricenses se refirieron a la compleja logística que implicaría el traslado de pacientes entre países, "un reto grandísimo, por no decir imposible", según el ministro de Salud, Daniel Salas.

"100 camas, no es la cama per sé, es una cama con personal capacitado, profesional, que pueda hacerle frente, que pueda solventar el manejo de los pacientes en cuidados críticos. Es importante anotarlo en esa posible oferta que hace el El Salvador", señaló Salas el año anterior.

Aunque Costa Rica no aceptó la propuesta, la embajadora de Costa Rica en El Salvador, Lina Ajoy, agradeció al presidente Bukele sus "muestras de solidaridad".