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“Hola pueblo de Costa Rica, mi nombre es Eduardo Jesús Sánchez Brenes y  voy a ser ministro de Salud por un día”.

Este niño costarricense pudo cumplir su sueño: ser el jerarca de Salud de Costa Rica. Eduardo se reunió con Daniel Salas y conversaron sobre su experiencia, gustos y hasta personajes favoritos (ver video adjunto).

Este bonito encuentro se dio en el marco del Día Mundial de la Niñez, celebrado este 20 de noviembre.

“¿Cómo era usted a mi edad?”, le preguntó Eduardo a Salas.

 “Me gustaba mucho ir a jugar fútbol, mejengas con los amigos del barrio, también me encantaba estudiar y conocer cosas nuevas”, le contestó el ministro.

Salas se ha convertido en una figura muy conocida por los costarricenses, debido a sus constantes apariciones en medios de comunicación, algo que para Eduardo es realmente interesante. Incluso, le consultó si alguna vez había sentido pánico escénico en alguna conferencia de prensa.

 “No Eduardo, yo pienso que desde que me ha tocado dirigirme a la población a través de los medios de comunicación soy muy consciente de que tengo una misión de educar, de explicar las cosas bien claras y yo no me desvío de esa misión”, respondió Salas.

En su día como ministro, Eduardo explicó el proceso correcto para lavarse las manos y evitar el contagio del COVID-19, además de usar alcohol en gel, aplicar la distancia entre personas, no romper burbujas sociales y usar mascarilla.

Esta es parte de una iniciativa de UNICEF, luego de advertir en un nuevo informe que la pandemia tendrá consecuencias cada vez más graves para los niños.

La investigación muestra que, si bien los síntomas entre los niños infectados siguen siendo leves, las infecciones van en aumento y las repercusiones a largo plazo en la educación, nutrición y el bienestar de toda una generación de niños y jóvenes pueden cambiar sus vidas.

Según UNICEF, hasta el 3 de noviembre, los niños y adolescentes menores de 20 años representaban 1 de cada 9 infecciones por COVID-19 en 87 países con datos desglosados por edad.

Esto se traduce en 11% de los 25.7 millones de infecciones reportadas por esos países.

“Si bien los niños pueden transmitirse el virus entre ellos y a grupos de mayor edad, hay pruebas sólidas de que, con las medidas de seguridad básicas que hay en vigor, los beneficios netos de mantener las escuelas abiertas superan los costos de cerrarlas”, aseguró la institución.

“Las escuelas no son el principal factor de transmisión en la comunidad, y los niños tienen más probabilidades de contraer el virus fuera del entorno escolar”, se agrega.

Hasta este mes, 572 millones de estudiantes resultaron afectados por el cierre de escuelas a nivel nacional en 30 países, el 33% de los estudiantes matriculados en todo el mundo.

El informe estima que en un año podrían cobrarse dos millones de vidas infantiles y 200.000 mortinatos adicionales si se dan graves interrupciones en servicios.

Además, otros seis o siete millones de niños menores de cinco años sufrirán malnutrición aguda este año, un aumento del 14%.

“En este Día Mundial de los Niños, pedimos a los gobiernos, los asociados y el sector privado que escuchen a los niños y den prioridad a sus necesidades. A medida que todos reimaginamos el futuro y nos preparamos para un mundo más allá de la pandemia, los niños deben estar siempre en primer lugar” concluyó la UNICEF.