Por Luis Jiménez 22 de marzo de 2026, 8:05 AM

El avance de las drogas sintéticas, también conocidas como drogas de diseño o de laboratorio, ha encendido las alarmas en el país, donde su rápida expansión, nuevas formas de distribución y efectos impredecibles generan creciente preocupación entre las autoridades judiciales.

A diferencia de las drogas tradicionales, estas sustancias pueden elaborarse en laboratorios clandestinos con compuestos químicos variables, lo que dificulta su detección y control. Además, su versatilidad en presentación y distribución ha transformado el mercado ilícito.

El fiscal adjunto de San Ramón, Fernando Arguedas, advirtió que “las drogas sintéticas han venido a cambiar el mercado de las drogas que tradicionalmente tenemos en nuestro país y en el mundo”, al tratarse de “un fenómeno mundial” que impacta tanto la producción como el consumo.

Según explicó, estas sustancias se presentan en diversas formas como pastillas, polvo, cristales, vaporizadores e incluso alimentos. “Definitivamente, han venido a cambiar el mercado hacia personas más jóvenes, también dirigidas a zonas en las que se realizan fiestas, por ejemplo, discotecas o incluso zonas costeras”, señaló.

Uno de los casos recientes que evidencian esta problemática ocurrió en Naranjo, donde autoridades decomisaron drogas sintéticas en presentaciones poco convencionales.

“Fue un decomiso donde a una persona se le detiene por llevar consigo drogas sintéticas en forma de vaporizador y también con chocolates que llevan dentro de su composición droga alucinógena”, detalló Arguedas.

El fiscal también destacó que la variedad de presentaciones facilita su distribución. “Una de las características más determinantes es la diversidad de sus presentaciones”, indicó, mencionando que incluso pueden confundirse con medicamentos legales.

"Las organizaciones criminales aprovechan estas características para optimizar el transporte y maximizar ganancias. Su volumen es menor y la ganancia también es muy importante. En 2025 se decomisaron cerca de 40 kilos de metanfetaminas, valorados en aproximadamente tres millones de dólares", señaló Arguedas. 

Además, alertó sobre métodos de tráfico cada vez más sofisticados. “Se han reportado casos de exportación camuflada en artesanías, en regalos, en comida”, explicó.

Entre las sustancias más comunes en el país figuran la metanfetamina, el MDMA, los cannabinoides sintéticos, la llamada “tusi” y el fentanilo. Este último, según dijo, aunque tiene uso médico, “es desviado para ser sintetizado y utilizado como droga”.

"Las modalidades de comercialización también han evolucionado. Van desde la comercialización en la Internet oscura, incluso por medio del uso de criptomonedas. En el contexto local predomina la venta directa en fiestas, discotecas y zonas turísticas", indicó Arguedas.

Sobre los riesgos, el fiscal fue enfático al señalar que estas sustancias representan un peligro significativo. Sus efectos son poco predecibles, explicó, debido a que son fabricadas en lugares clandestinos sin controles sanitarios ni fórmulas estandarizadas.

"Se le puede agregar alguna sustancia que incluso sea letal, como el fentanilo, y generar una sobredosis o incluso la muerte.

"El riesgo no solo afecta a consumidores, sino también a autoridades y comunidades cercanas a laboratorios clandestinos. Generan vapores que pueden generar un incendio, una explosión”, añadió Arguedas.

Finalmente, Arguedas hizo un llamado a la conciencia social ante esta problemática y advirtió que pueden llegar fácilmente a jóvenes en entornos cotidianos.

Las autoridades insisten en que Costa Rica no debe convertirse en un centro de distribución de estas sustancias, mientras el fenómeno continúa expandiéndose y planteando nuevos desafíos para la seguridad y la salud pública.

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