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Dos perros de la Unidad Canina de la Municipalidad de San José alcanzaron su jubilación este viernes luego de ocho años de servicio.

Se trata de Horu y Tay, quienes dejarán las labores policiacas para asumir su merecido retiro. A ellos se les quitó el chaleco que por mucho tiempo distinguió su trabajo.

Horu, es un pastor belga mallinois, quien tenía doble función como detector de narcóticos y guardia de protección.

Estuvo siempre a cargo del oficial Allan García, para quien también es difícil desprenderse de su compañero de mil batallas.

“Es un poco difícil porque se genera un vínculo especial. Pero ahora es tiempo de que descasen y sean parte de una familia”, mencionó García.

Horu se caracterizó por ser uno de los canes más dóciles de esta unidad, especial para exhibiciones por su buena relación con los niños.

Aunque es de la misma raza que Horu, Tay, el otro de los jubilados se caracterizó por su temperamento e intensidad en el trabajo en detección de drogas.

“Durante los últimos años de trabajo fue uno de los referentes de esta unidad gracias a su buen olfato y entrenabilidad, pese a los ambientes hostiles en el que nos desenvolvemos”, señaló Gerardo Montero, el oficial que lo tuvo a cargo.

“Tengo el corazón dividido entre querer seguir trabajando con él o darle una calidad de vida. Estoy triste porque no voy a compartir con él todos los días”, agregó nostálgico.

Debido al nivel de pericia desarrollado en sus labores, estos canes pueden alcanzar un precio cercano a los $13.000.

Sustitutos

Mientras que Horu será adoptado por uno de los mismos oficiales, Tay se mantendrá en las instalaciones de la K9 en Hatillo, pues requiere cuidados y medicamentos especiales para tratar problemas en su dentadura.

Aunque estos dos grandes aliados se retiran, ya hay otros tres perros que hacen sus primeras armas en diferentes labores al servicio de la seguridad social.

Jezz, pastor belga y Vader, pastor holandés, se especializan en la detección de narcóticos; mientras que Tannia, de raza labrador, se enfoca en explosivos.

Estos tres perros fueron donados por la Embajada de los Estados Unidos y se mantienen en entrenamiento constante para el desarrollo de sus habilidades.