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La huelga en el sector educativo llegó a su fin este viernes luego de que el sindicato de Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE), el último bastión que se mantenía en la lucha, acordara levantar el movimiento y volver a las aulas el próximo lunes.

Este fue el último de los tres sindicados de educación en Costa Rica que levantó el paro iniciado hace tres meses en el sector público contra el plan fiscal, días atrás ya lo habían hecho los agremiados a la Asociación Nacional de Educadores (ANDE) y el Sindicato de Educadores Costarricenses (SEC).

La reforma tributaria impulsada por el Gobierno ya es ley de la República y luego de lo sucedido, tres educadores que prefirieron no identificarse por temor a alguna represalia relataron las conclusiones que sacan de este paro histórico que se mantuvo por 90 días.

Conozca a continuación sus historias:

Incertidumbre

En un principio nos sumamos con la esperanza de lograr algo y conforme avanzó el tiempo ese sentimiento se convirtió en incertidumbre sobre qué iba a pasar”, describe una docente de secundaria del Conservatorio Castella en Barreal de Heredia.

Ella, al igual que los otros dos entrevistados, coinciden en que la huelga se extendió más de lo esperado y los logros fueron mínimos.

“Hace mucho tiempo muchos ya queríamos regresar, desde que el proyecto salió de la Asamblea Legislativa porque ya veíamos que no iba a tener resultado positivo. Nada iba a pasar y aun así las bases insistían”, explicó esta agremiada a APSE.

Para esta educadora que tiene 4 años de laborar para el Ministerio de Educación Pública (MEP), será difícil seguir los lineamientos de los sindicatos en futuros llamados a protesta.

“En mi caso va a costar mucho que me vuelva a sumar a una huelga por todo lo que generó. Mi participación futura dependerá del motivo, porque al fin y al cabo el proceso fue muy desgastante y en ocasiones hasta más cansado que estar en las aulas”, sentenció.

También asegura no tener claro el tema de su salario, pues existen versiones encontradas entre las partes. “Los sindicatos dicen que no pueden hacer rebajos retroactivos y demás, pero siempre está el miedo, más los que no estamos en condición de propiedad”, finalizó.

Regreso por voluntad

Para un maestro de Educación Especial en una escuela de la Zona de Los Santos, independientemente de todo lo que suceda con su salario durante el periodo de huelga, no todo está perdido.

“No siento una derrota porque se hizo conciencia más allá del plan fiscal y ahora mucha gente se cuestiona todo”, concluye este educador de 31 años, quien por voluntad propia regresó a sus labores días antes de que su sindicato levantara el paro.

“Me devolví antes porque mis estudiantes tenían procesos con el PANI y quería darles seguimiento. De cierta forma la escuela es un refugio para los estudiantes dependiendo de la realidad que viven en sus casas”, expresó antes de relatar la consecuencia de su decisión.

“A mí me sacaron del chat de los agremiados, quería seguir ahí para informarme, pero me sacaron no sé por qué. Entonces en este momento estoy pensando en cerrar el ciclo lectivo y hacer los informes correspondientes”, reseñó.

Por último, dijo que será más diligente a la hora de decidir si se suma a una huelga o no.

“Sin mencionar sindicatos, si yo veo que hay una injusticia social y puedo hacer algo para detenerlo, lo haré”, concluyó.

Nuevos líderes sindicales

“Nadie quiso que la huelga fuera indefinida, la opinión pública cobró muchísimo eso y se intentó ver a los educadores como una especie de terroristas”, señala el último de los entrevistados, quien imparte clases de secundaria en una zona rural del país y es afiliado a APSE.

“Se desprestigió mucho el movimiento, si bien es cierto hubo gente que se aprovechó por ejemplo los que salieron del país, que incluso los mismos sindicatos lo censuraron, hubo mucha presión para los que fueron a la huelga”, destacó.

Aunque si bien los resultados por la aprobación del plan fiscal no se lograron, este docente respalda la función de los sindicatos en el país y no pone en duda su continuidad o cambio de gremio.

“Se mantiene la intensión de seguir, un sindicato es necesario que esté en cualquier democracia igual que un partido político. Por supuesto, tienen que mejorar muchísimo y deberían aplicar una especie de renovación, buscar líderes más jóvenes.

“Son grupos de presión y quienes defienden los derechos de muchas personas a través de partidos políticos o grupos económicos”, aseguró.