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El dirigente indígena Sergio Rojas presentó una denuncia ante la Fiscalía pocas horas antes de ser asesinado anoche en Salitre de Buenos Aires, Puntarenas.

Así lo aseguró esta mañana la Defensoría de los Habitantes en un extenso comunicado de prensa donde condena la muerte del activista.

Según la misiva, Rojas interpuso la denuncia luego de que el viernes anterior asegurara a la Defensoría que se estaban presentando detonaciones en una de las fincas que habían sido recuperadas por los indígenas.

El órgano aseguró que desde el año 2012 se han venido presentado múltiples conflictos territoriales en el territorio indígena de Salitre, sin embargo, ninguno de estos había sido atendido por las autoridades.

Incluso la Corte Interamericana de Derechos Humanos había dictado una medida cautelar en la administración anterior para garantizar la vida y la seguridad de las personas indígenas bribrís, sin embargo y pese a la elaboración de un protocolo, este se encontraba pendiente de cumplimiento, según la denuncia de la Defensoría.

El presidente de la República, Carlos Alvarado, convocó a una conferencia de prensa esta mañana donde condenó también la muerte de Rojas y además se defendió de esas acusaciones de inatención.

“En el transcurso del día entablaremos reuniones con los solicitares de las medidas cautelares y los actores involucrados para discutir estos temas (…), sin embargo es correcto decir que sí existía un protocolo y se estaba cumpliendo.

“El protocolo se accionaba ante alguna alerta, así era como se estaba manejando esa protección. Meses atrás el Gobierno había instalado una comisión de trabajo específica para el cantón de Buenos Aires en la que a través de un decreto se creó un vínculo entre la comunidad, el propio Sergio y las comunidades para la atención de estos temas”, aseguró el mandatario, quien añadió que incluso la semana anterior se tuvieron reuniones al respecto.

“Es un día trágico para los pueblos indígenas y para toda Costa Rica, pondremos todo el esfuerzo para dar con los responsables y que se haga justicia”, prometió Alvarado.

El caso

Sergio Rojas, de 59 años, era un conocido dirigente indígena de la zona de Salitre en Buenos Aires de Puntarenas, un sector en disputa por casi 12.000 hectáreas de terreno que se pelean grupos indígenas y finqueros.

Fue encontrado muerto a balazos en su casa de habitación la noche de este lunes. Según sus vecinos, se escucharon 15 detonaciones.

Por más de 12 años Rojas fue una de las voces más habituales en el conflicto territorial, ya que presidió hasta 2015 la Asociación de Desarrollo Integral de la comunidad.

De ese cargo fue sacado bajo acusaciones de nombramiento irregular, mientras que en 2014 estuvo preso como sospechoso del delito de administración fraudulenta.

“Esos elementos los conocemos, pero a nosotros como Gobierno nos toca tutelar los derechos y responsabilidades de todas las personas, en cuenta don Sergio, por eso esos temas no son algo que estemos trayendo ahora a la mesa, estamos condenando el asesinato de un líder indígena”, respondió el presidente Carlos Alvarado ante el pasado del dirigente.

La Defensoría de los Habitantes le achacó a la inacción del Gobierno en esta problemática el que los indígenas optaran por recuperar sus tierras por la fuerza, lo que derivó en un conflicto más severo que ahora podría haber cobrado la vida de un indígena.

“Ante la escasa efectividad de las acciones gubernamentales las personas indígenas decidieron recuperar las tierras por cuenta propia, quedando expuestos a discriminaciones, ofensas, agresiones y ahora al asesinato. Ninguna forma de violencia hacia una persona o hacia alguna de las partes involucradas tiene justificación alguna”, dijo la entidad.