Por Stefanía Colombari 7 de enero de 2024, 8:00 AM

“Operamos bajo números rojos”, esa fue la respuesta del director nacional de Emergencias de la Cruz Roja, Wagner Leiva, cuando se le preguntó sobre la necesidad presupuestaria dentro de la institución.

Leiva indicó que la benemérita se financia en un 40% por partida proveniente del Gobierno Central; pero el restante 60% es una realidad gracias a las rifas y donaciones. Sin esto, la operación sería prácticamente imposible. A este contexto se suma el hecho de que el 80% de quienes trabajan en este cuerpo de emergencias son voluntarios.

No sería posible imaginar una Cruz Roja sin estos insumos provenientes exclusivamente de la buena voluntad, comentó el jerarca.

También se financian haciendo eventos y vendiendo cursos de primeros auxilios, botiquines y artículos que puedan ser del servicio del hogar.

Pero los gastos no se detienen, porque las emergencias tampoco lo hacen. De acuerdo con Leiva, en el 2023 la Cruz Roja atendió, aproximadamente, una emergencia por minuto. Para todos esos sucesos, la entidad siempre debe estar equipada con lo necesario.

“Los medicamentos son altamente onerosos. Un botiquín completo de emergencias puede superar los 300.000 colones. Y día a día hay que estar supliendo los medicamentos que se gastan en las diversas emergencias, los carros de rescate, los equipos, las cuerdas, los sistemas de estabilización. Los sistemas de soporte son altamente costosos y se quiebran, se dañan, se deterioran y hay que reponerlos, y esto conlleva grandes esfuerzos”, afirmó.

Pero también tienen costos administrativos que subsanar, como alquileres, gastos de servicios como agua, electricidad, teléfono e Internet; las planillas correspondientes a los empleados asalariados, la compra de ambulancias y su mantenimiento, combustible, papelería, timbres, solicitud de certificados y constancias, entre muchos otros gastos.

El director nacional de Emergencias comentó que, muchas veces, las personas tienen el concepto erróneo de que la institución pertenece al Ejecutivo o a la Caja Costarricense de Seguro Social.

“Es importante que entiendan que nosotros no pertenecemos al Gobierno. Nosotros somos auxiliares de los poderes públicos, somos una organización sin fines de lucro. No somos más que un grupo de personas que se unen bajo principios fundamentales humanitarios para servir, pero que no recibimos, no nos paga la Caja, no nos paga el Instituto Nacional de Seguros, no nos paga el Gobierno, tenemos que buscar medios alternativos”, agregó.

La Cruz Roja no solo debe lidiar con obtener los fondos necesarios para su operación, sino también con llamadas falsas o que no corresponden a verdaderas emergencias. Esto implica un desperdicio de recursos.

Lo más grave, según Leiva, es que también son víctimas de la delincuencia.

Hace tres días, nosotros fuimos asaltados en una ambulancia en Alajuela, nos sacaron equipo por más de 100.000 colones en fracción de segundo. Muchas veces hemos sido encañonados, muchas veces hemos sido asaltados a mano armada para llevarse equipos que lo único que hacen es atender seres humanos en una situación de emergencia”, relató el vocero.

Por lo anterior, la Cruz Roja hace un llamado al pueblo costarricense para que colaboren con la institución de diferentes maneras, no solo a nivel económico, pero moderando la cantidad de llamadas cuando realmente no son casos que requieran el desplazamiento de una unidad.

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