De un solo ejemplar a 150: la misión que devolvió la lapa verde al Caribe costarricense
Un proyecto de conservación en Gandoca-Manzanillo trabaja desde hace más de una década en la reproducción y reintroducción de esta especie, que llegó a tener un solo individuo registrado en estado natural.
En lo más profundo del Caribe costarricense, un proyecto de conservación trabaja desde hace más de una década para evitar que la lapa verde desaparezca de sus bosques.
El esfuerzo comenzó en 2010, cuando la organización Aras Manzanillo puso en marcha un programa de reproducción y reintroducción de estas aves en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo.
El punto de partida era crítico.
Un estudio realizado en 2009 había registrado únicamente un individuo de lapa verde en estado natural dentro del refugio.
A partir de entonces, el proyecto comenzó a desarrollar diferentes estrategias para recuperar la población: instalación de nidos artificiales, colocación de comederos con una dieta específica, reforestación de áreas para recuperar el hábitat y educación ambiental.
Las primeras aves fueron trasladadas desde un centro de rescate ubicado en Río Segundo de Alajuela.
Parte de esta iniciativa se desarrolla en terrenos de la familia Pucci, cuyos propietarios también participan en los esfuerzos de conservación.
Más de una década después, el panorama es distinto: La población alcanzó alrededor de 150 ejemplares, de acuerdo con los datos del proyecto.
Pero devolver las aves a la naturaleza también implica nuevos desafíos.
Las lapas pueden desplazarse hasta 40 kilómetros a la redonda en busca de alimento, refugio y nuevos territorios, por lo que su protección tras la reintroducción resulta fundamental.
El proyecto registra casos de aves capturadas y también una lapa que murió de un disparo en San San, Panamá.
En Sixaola, Talamanca, otra fue capturada por una persona en una bananera, aunque posteriormente pudo ser recuperada.
Estos casos evidencian que recuperar una especie no termina cuando un animal vuelve a volar libre.
También implica proteger el hábitat al que regresa y reducir las amenazas que enfrenta.
El trabajo de Aras Manzanillo se sostiene principalmente mediante donaciones de organizaciones internacionales.
Además, el refugio recibe visitantes todos los días a partir de las 3 p. m., con un cupo limitado, para mostrar de cerca el trabajo de conservación.

