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Rodbin Bonilla es un hombre que ha demostrado que los obstáculos solo están en la mente. A pesar de que no tenía educación ni sabía otro idioma, decidió irse superando conforme le iban llegando las oportunidades en la vida.

Su historia inició hace años en Quepos, cuando apenas se construía el Hotel Arenas del Mar, donde trabajó con la empresa constructora como ayudante de operario. Desde ese momento, comenzó a escalar poco a poco las gradas de la vida hasta convertirse en el gerente de operaciones del hotel y la mano derecha del gerente general.

“Yo llegué al hotel hace 16 años, en aquel entonces yo era agente de ventas y me había quedado sin trabajo, un primo mío trabajaba en la construcción del hotel y me fui a trabajar con él.

“Yo tenía mis obligaciones, tenía 23 años, dos hijos, no conseguía trabajo y me fui para allá. Supuestamente era por un tiempo corto mientras conseguía otra opción de trabajo en Naranjo de Alajuela, que es mi pueblo natal”, relató a Teletica.com el ahora empresario.

De obrero de construcción a gerente

Escalón por escalón, este naranjeño fue formando su vida de cero. Su vida laboral inició a los 12 años, cuando todavía era un niño: fue aprendiendo de cada etapa que lo llevó hasta el puesto actual.

“Entré en la construcción como ayudante de operario, a los dos meses de haber llegado estaban necesitando un chofer-mensajero, el que jalaba todo lo que era herramientas y todo lo que necesitaba la construcción en un pick up.

“Después de eso, ya me dieron un camión para hacer acarreos de mercadería desde San José con materiales más robustos, entonces yo jalaba todos los materiales.

“Estuve casi tres años con la construcción hasta que se hizo la apertura del hotel, yo había tenido contacto Fabián Palma, quien iba a ser el gerente general del hotel. Él me ofreció trabajo en el hotel, sin embargo, mis estudios eran bastante limitados, porque yo no manejaba inglés, no tenía ni colegio en ese momento porque yo comencé a trabajar desde que salí de la escuela, tenía 12 años, ahora tengo casi 40.

“Yo le ayudé a Fabián a limpiar todo el hotel, sacar todo lo de la construcción, andamios, batidoras todo el equipo que utilizaban. Luego me dieron en la oportunidad de entrar en el departamento de botones, los choferes que andan con el carrito de golf jalando equipaje. Hice esa función durante 7 años y aprendí mucho.

“Ya después se abrió la oportunidad de ser coordinador de servicio. Me ascendieron, por ahí estuve unos cinco años tal vez. Luego de eso se dio la oportunidad y vieron mis capacidades y me ascendieron a gerente de operaciones. Un puesto muy de confianza porque es la mano derecha del gerente general y tengo a cargo toda la parte de servicio y operativo del hotel”, recordó.

 Oportunidad de estudio

Bonilla recuerda que el inglés lo aprendió “a la patada” y que poco a poco comenzó a aprovechar cursos y retomar la educación.

“Ahí me superé con algunos cursos, poco a poco, y teniendo contacto con el huésped. Los gringos me forzaron a hablar inglés -relata entre risas-, aprendí empíricamente y seguí estudiando. Aprendí inglés a puras señas realmente.

“Por toda la filosofía que es Cayuga, en el hotel hay mucha oportunidad de crecimiento, la idea de ellos es hacer crecer a las personas, desarrollarse tanto personalmente como profesionalmente y yo tomé la oportunidad. He seguido tratando de superarme, estoy sacando el colegio todavía”, destacó.

Todo un empresario

Una vez que se logró estabilizar en la vida, siguió aprovechando cada oportunidad hasta, incluso, formar su microempresa.

“Después de eso se dio la oportunidad de formar mi propia empresita de microbuses de la mano con el hotel, se llama Easygoing CR, ahora yo les doy el servicio de transporte.

“Todas fueron oportunidades que se dieron, yo me las gané y logré construir una microempresa de transporte. Yo logré a ordenarme porque en mi juventud hice mucha loquera, pero logré estabilizarme y ya tengo nueve años de tener esa otra empresa”, mencionó.

Más que compañeros, una familia

Para este gerente, la filosofía "familia más que compañeros de trabajo" lleva a un excelente ambiente laboral y, por ende, esto se refleja en el éxito de una empresa.

“Yo tengo a cargo toda la parte de servicio y operativo. Del total, son alrededor de 40 personas que están a mi cargo. Pero tenemos organigrama donde hay líderes y coordinadores de los diferentes departamentos, todo ese círculo de colaboradores es responsabilidad mía, con cuatro años que tengo en este puesto puedo ver la filosofía de la empresa desde otra perspectiva.

Al ser una organización muy estable tenemos colaboradores de muchos años, más de cinco la mayoría, entonces hemos formado relaciones muy buenas, más que acá se le da oportunidad a todo el que quiera crecer", manifestó en entrevista con este medio.

Rodbin maneja una filosofía de vida que es 100% actitud y positivismo, misma que lo ha llevado a desarrollar las habilidades que ahora posee y a mantener siempre los pies en el suelo.

“No hay secreto para salir adelante, todo es 100% actitud, hay muchas oportunidades que uno puede tener en la vida, pero se necesita tener una actitud positiva para poder lograr esas cosas, ganas de superarse tanto profesionalmente como personalmente y de la mano con el estudio.

“Los más viejos tratamos de ser mentores para los más jóvenes, yo he recibido muchas oportunidades, pero hay que tener los pies sobre la tierra y darles el ejemplo a ellos que siempre se puede lograr lo que uno se proponga”, concluyó Bonilla.