Por Gabriel Pacheco 15 de agosto de 2026, 8:00 AM

Dar el paso hacia el primer crédito puede abrir la puerta para comprar un vehículo, una vivienda o atender una necesidad puntual. Pero antes de aceptar una cuota, una persona joven debería responder una pregunta básica: ¿cuánto puedo pagar realmente sin poner en riesgo mis finanzas?

Daniela Gutiérrez, economista de la Asociación Bancaria Nacional, recomienda comenzar por conocer dos puntos imprescindibles: cuánto dinero entra cada mes y, sobre todo, cuánto dinero sale.

La especialista aconseja elaborar un presupuesto sencillo que permita separar los gastos fijos —como alquiler, alimentación, transporte y servicios públicos— de los gastos variables, como entretenimiento o compras que pueden posponerse.

A partir de ahí se puede calcular la capacidad máxima de pago. La fórmula es sencilla: ingreso mensual menos gastos fijos y menos el ahorro que se destina cada mes.

Por ejemplo, si una persona recibe ₡500.000 mensuales, tiene ₡300.000 en gastos fijos y aparta ₡50.000 para ahorro, su capacidad máxima para asumir una cuota de crédito sería de ₡150.000 al mes.

Pero esa cifra representa un límite, no una meta. La recomendación es que la cuota sea menor cuando sea posible, de manera que todavía exista margen para ahorrar, cubrir otros gastos o enfrentar imprevistos.

Además, Gutiérrez destaca la importancia de construir un fondo de emergencia equivalente a entre tres y seis meses de gastos fijos. Ese dinero debe servir para situaciones inesperadas, como una pérdida de empleo o una enfermedad, y evitar que la primera respuesta ante una emergencia sea adquirir otra deuda.

La especialista financiera recomienda que el fondo se construya poco a poco; siguiendo el ejemplo anterior, lo adecuado sería tomar parte de los ₡50.000 para este rubro. 

2. No compare solo la cuota: calcule el costo total

Una cuota mensual baja puede resultar atractiva, pero no necesariamente significa que el crédito sea más barato.

Antes de firmar, la persona debe preguntar cuánto terminará pagando por el bien o servicio al finalizar todo el plazo del crédito.

Por ejemplo, si un vehículo cuesta ₡5 millones, la pregunta no debería limitarse a cuánto se pagará cada mes. También hay que conocer si, al terminar el financiamiento, se habrán desembolsado ₡9 millones, ₡10 millones o una cifra mayor.

Por eso, al comparar ofertas, Gutiérrez recomienda revisar el costo total del crédito, además de la cuota.

También se deben considerar la tasa de interés, el plazo, las pólizas o seguros obligatorios, las comisiones y otros gastos asociados al financiamiento. En los créditos hipotecarios, por ejemplo, pueden existir costos de formalización relacionados con el trabajo que realiza la entidad antes de otorgar el préstamo.

En casi todas las instituciones financieras, al solicitar un crédito, le otorgan una cotización con todos los costos asociados; ese es el momento clave para revisar con detalle los componentes de su cuota. Además, existen ferias o fechas clave donde las instituciones bancarias brindan condiciones especiales para los créditos que le resultarán en un escenario más adecuado. 

La comparación debe hacerse entre el costo total de una opción y el de otra, no solamente entre sus cuotas mensuales.

3. Elija el crédito según lo que necesita financiar

No todos los créditos sirven para lo mismo.

El crédito personal puede utilizarse para necesidades de liquidez de corto o mediano plazo, consolidar pequeñas deudas o atender un imprevisto. Como normalmente no tiene una garantía real, sus tasas suelen ser más altas y sus plazos más cortos.

El crédito hipotecario está destinado a la compra de una vivienda o un lote. En este caso, el inmueble funciona como garantía, lo que permite acceder a tasas más bajas y plazos más largos.

El crédito prendario, por su parte, se utiliza principalmente para financiar vehículos. El automóvil queda como garantía y, por esa razón, normalmente ofrece mejores condiciones que un crédito personal.

La elección también implica decidir cuánto tiempo se quiere tardar en pagar. Un plazo más largo puede reducir la cuota mensual, pero significa pagar más intereses a lo largo del crédito. Un plazo más corto puede elevar la cuota, pero reducir el costo financiero total.

4. Antes de firmar, entienda la tasa y todos los cargos

Otro punto que debe revisar una persona que solicita su primer crédito es si la tasa de interés es fija o variable.

Con una tasa fija, las condiciones de la tasa se mantienen según lo establecido en el contrato. En una tasa variable, en cambio, el costo puede cambiar porque está vinculado a una tasa de referencia más un margen establecido por la entidad financiera.

Por eso, antes de firmar, es importante saber qué tasa de referencia utiliza el crédito y bajo qué condiciones puede cambiar la cuota.

La recomendación es leer la hoja de condiciones que entrega la entidad financiera y utilizarla para comparar distintas ofertas antes de tomar una decisión.

Un último cuidado: no empiece con demasiadas deudas

Para alguien que apenas comienza su vida financiera, Gutiérrez recomienda avanzar poco a poco y evitar adquirir varios créditos simultáneamente.

También aconseja mantener un control estricto de las fechas de pago y evitar convertir la tarjeta de crédito en una extensión del salario. El límite de una tarjeta no representa dinero adicional disponible, sino el monto máximo que la entidad está dispuesta a prestar según el perfil del cliente.

Siempre que sea posible, la recomendación es pagar de contado el saldo de la tarjeta. El pago mínimo permite mantener activa la línea de crédito, pero el saldo pendiente continúa generando intereses.

Finalmente, mantener los pagos al día ayuda a construir un buen historial crediticio, un elemento que las entidades financieras toman en cuenta al evaluar futuras solicitudes de crédito.

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