Última Hora

Costa Rica ocupa el sétimo lugar del mundo y el primero de América Latina en libertad de expresión y derechos humanos, según la más reciente clasificación de la organización Reporteros sin Fronteras.

El ranking anual de libertad de prensa destaca la situación del país en el contexto mundial y latinoamericano como una excepción en una región “corroída por la corrupción, la inseguridad y la violencia cotidiana contra la prensa”.

“Los periodistas del país pueden ejercer su oficio tranquilamente y cuentan con un sólido marco jurídico en materia de libertad de expresión.

“En Costa Rica se registran muy pocos casos de agresiones o intimidaciones a periodistas. Asimismo, el Estado no suele interferir en el trabajo de la prensa, aunque a veces los reporteros enfrentan dificultades para tener acceso a la información pública”, cita el informe.

Costa Rica subió tres posiciones en comparación al año anterior, ubicándose únicamente por detrás de Noruega, Finlandia, Dinamarca, Suecia, Países Bajos y Jamaica.

Para encontrar la primera nación latinoamericana hay que irse hasta la posición 19, donde aparece Uruguay.

Si de Centroamérica se trata el siguiente es Belice (53), mientras que El Salvador (74) y Panamá (76) son los únicos que aparecen dentro de las primeras 100 casillas.

¿Qué es?

La Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa es una evaluación anual de la situación del periodismo en 180 países de todo el mundo y que se realiza desde 2002.

La metodología de esa evaluación mide el desempeño de un país teniendo en cuenta el pluralismo; la independencia de los medios de comunicación; el ambiente de trabajo y el grado de autocensura de los periodistas; el marco legal; la transparencia y la calidad de la infraestructura para la producción de información. 

En ese contexto la clasificación presta especial atención al caso de Latinoamérica, que muestra un deterioro generalizado de la libertad de expresión en toda la región.

“La represión y la estigmatización de la prensa, nutridas por la desinformación y los ataques en línea, han adquirido nuevas dimensiones, sobre todo en los países que enfrentan grandes conflictos sociales”, añade el informe.

Haití fue por ejemplo el país que más posiciones perdió con respecto al año anterior, pasando del puesto 62 al 83, gracias a las constantes agresiones a periodistas por parte del régimen de presidente Jovenel Moïse.

Nicaragua (117) sufre una suerte similar bajo el gobierno de Daniel Ortega, que ha disparado las detenciones de periodistas, el exilio de otros y la desaparición de los diarios impresos a partir de la escasez de materias primas.

En general, el estudio asegura que esta década será crucial para el ejercicio y futuro de los medios de comunicación como se conocen, esto en un contexto que además se agrava por la pandemia del COVID-19, que ha venido “resaltar y amplificar las múltiples crisis que amenazan al derecho a la información libre, independiente, plural y fidedigna”.