16 de enero de 2015, 4:51 AM

Pocos saben de su existencia. Pero es una de las instituciones que se volvió más que necesarias para nuestro país, y que a duras penas ha logrado ir madurando entre prueba y error.

Hablamos del Capemcol, el Centro de Atención para Personas con Enfermedades Mentales en Conflictos con la Ley.

Desde hace tres años, estas personas son enviadas a La Uruca. A un gimnasio que fue acondicionado en algo que se podría llamar un hospital celda psiquiátrico.

Las personas que están recluidas en este centro tienen un control directo de la Caja Costarricense de Seguro Social, quienes son los que deberían velar por esta población, con la ayuda de muchas entidades del gobierno.

Sin embargo, cuando se requiere pasar de las palabras a los hechos, las carencias son el pan de cada día en esta institución.

La alimentación, la atención médica y social están a cargo de la Caja, pero al igual que el resto de las cárceles del país, el Capemcol tiene el mayor de los problemas: el hacinamiento.

Actualmente hay 102 pacientes, pese a que el centro solo tiene capacidad para 75 personas.

De estos, 68 están cumpliendo una condena de medida curativa, es decir, deberían permanecer en el centro de manera indefinida, hasta que cumplan varios requisitos médicos.