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El coronavirus, la enfermedad que mantiene en alerta al mundo, no solo representa una amenaza para la salud pública, sino que también constituye un nuevo golpe al crecimiento económico mundial.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) calificó la epidemia como un “riesgo apremiante” para la economía, pues podría descarrilar la recuperación a nivel global.

Costa Rica no se encuentra ajeno a esta situación y los expertos saben que la situación en China, uno de los motores mundiales, podría afectarnos.

En esta potencia asiática la baja del consumo interno dio paso a una alteración de la cadena de producción a escala mundial.

Según Carlos Palma, director de la Escuela de Economía de la Universidad de Costa Rica, los problemas de salud siempre afectan el área de los bienes y servicios.

Si las personas permanecen recluidas en sus casas para evitar contagios y curarse, la visita a los supermercados y centros de abastecimiento disminuye, señaló el experto.

Cuando un mal se convierte en una epidemia se afecta la producción, ya que las autoridades sanitarias restringen las condiciones para producir bienes y servicios.

Para Palma, la disminución de la capacidad productiva compromete las importaciones que Costa Rica recibe de países considerablemente afectados por el virus, como China, Estados Unidos, España o Italia.

Las exportaciones también podrían verse afectadas, pues las personas tienden a tomar precauciones y racionalizar sus compras, lo que afectaría a los productos que llegan a otros países desde Costa Rica.

“Nuestro país mantiene una economía abierta, es decir, depende en gran medida del comercio internacional, este al estar sujeto a las limitaciones y restricciones del mercado en momentos de alerta, tendrá una disminución que impactará negativamente el crecimiento económico” explicó Palma.