Por Luis Jiménez 6 de junio de 2026, 8:00 AM

Guardaparques reportan ríos secos, animales desplazándose en busca de agua y cambios inéditos en uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta, como lo es el Parque Nacional Corcovado.

Costa Rica enfrenta señales preocupantes sobre los posibles efectos del fenómeno de El Niño en sus ecosistemas, luego de que funcionarios de conservación, especialistas en biodiversidad y científicos advirtieran sobre condiciones de sequía inusuales que ya estarían impactando la disponibilidad de agua y el comportamiento de la fauna silvestre en distintas regiones del país.

Uno de los reportes más llamativos proviene de Corcovado, donde uno de sus guardaparques documentó una reducción significativa en los caudales de ríos y quebradas durante una reciente gira de monitoreo.

Corcovado
Desembocadura del río San Pedrillo en Corcovado.

“Pudimos detectar que quebradas que años atrás siempre tenían agua estaban totalmente secas”, relató el funcionario tras recorrer varios sectores del parque. Según explicó, en trayectos donde históricamente existían fuentes permanentes de agua, actualmente se observan cauces secos por varios kilómetros.

El funcionario también reportó cambios en el comportamiento de algunas especies silvestres. “Vimos una danta descansando a la orilla del sendero donde antes había un río, como cansada, posiblemente por la falta de agua”, señaló.

Entre los hallazgos más inusuales destaca el cierre total de la desembocadura del río Corcovado hacia el mar, una situación que describió como extraordinaria. Además, indicó que especies como monos, cocodrilos y peces estarían modificando sus patrones habituales de desplazamiento.

“Los monos los hemos visto muy abajo. Cuando hay buena disponibilidad de agua permanecen en zonas más altas. Algo está pasando para que estén bajando”, afirmó el guardaparques.

El funcionario también reportó la presencia de róbalos desplazándose hacia zonas más profundas del río en busca de condiciones adecuadas para sobrevivir. 

“Se está dando un fenómeno con los pobres róbalos que ahora tienen que subir entre las piedras a pozas más arriba a buscar cómo se alimentan o cómo sobreviven Antes no se veían porque había mucha agua, pero ahora hasta salpican donde intentan subir”, comentó.

Corcovado
Los caudales de ríos y quebradas en Corcovado disminuyeron.

Desde la perspectiva científica, el biólogo de la Universidad Nacional (UNA), Iván Sandoval, explicó que los efectos de una prolongada sequía pueden variar entre especies, aunque advirtió que la afectación sobre la biodiversidad será inevitable.

Sandoval indicó que la disminución de las lluvias puede alterar los procesos naturales de floración y fructificación de los bosques, afectando directamente la disponibilidad de alimento para numerosas especies silvestres.

“Los árboles tendrían problemas a la hora de hacer sus ciclos normales y eso también afecta a la vida silvestre”, señaló Sandoval.

Asimismo, alertó que la búsqueda de agua podría provocar desplazamientos masivos de animales hacia zonas más concentradas, aumentando la competencia por recursos y modificando las relaciones dentro de la cadena alimenticia.

“Los patrones de depredación de unos animales más grandes sobre más pequeños se podrían incrementar porque todos se van a concentrar en zonas muy particulares”, explicó Sandoval.

El especialista también señaló que una mayor movilidad de fauna podría incrementar los atropellos en carreteras y generar más encuentros entre animales silvestres y comunidades humanas.

“Este fenómeno de El Niño tan severo va a afectar severamente las poblaciones de vida silvestre en el país”, afirmó Sandoval.

Las preocupaciones también alcanzan a los ecosistemas marinos. Rodney Mora, director del MIO-CIMAR (Módulo de Información Oceanográfica del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología) de la Universidad de Costa Rica (UCR), explicó que el calentamiento de las aguas asociado al fenómeno de El Niño puede generar cambios significativos en los hábitats costeros y oceánicos.

Corcovado
Quebradas casi secas en Corcovado.

Según detalló, las temperaturas superficiales del Pacífico costarricense registran actualmente valores entre dos y tres grados Celsius por encima de los promedios históricos para esta época del año.

“Ya el hábitat marino no resiste este tipo de temperaturas y puede ser que este tipo de hábitat marino migre hacia otros lados o posiblemente tenga un deceso”, indicó Mora.

Mora agregó que, conforme avance el fenómeno, podrían incrementarse riesgos de inundación y erosión costera en sectores del Pacífico costarricense, especialmente cuando coincidan mareas altas, oleajes intensos y temperaturas elevadas.

En Guanacaste, las señales también generan preocupación. Alexander León, director del Área de Conservación Arenal Tempisque (ACAT), indicó que el aumento en la intensidad de los incendios forestales constituye una advertencia sobre los efectos de la variabilidad climática.

“Estamos teniendo incendios mucho más agresivos en comparación con años anteriores, con condiciones más extremas”, señaló León.

León afirmó que los recientes incendios registrados en áreas protegidas como Palo Verde, Santa Rosa y la Reserva Biológica Barbudal evidencian la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y respuesta.

“Debemos replantearnos la forma en que se vienen atendiendo los incendios forestales. La forma en la cual la hemos venido haciendo ya no es suficiente”, concluyó León.

Mientras las autoridades y especialistas continúan monitoreando el comportamiento climático en los próximos meses, los reportes de campo y las observaciones científicas reflejan un escenario de creciente presión sobre la fauna silvestre y los ecosistemas del país, particularmente en regiones donde el agua comienza a convertirse en un recurso cada vez más escaso.

El pasado 27 de mayo, la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) declaró alerta verde para regiones del Pacífico y el Valle Central ante la consolidación de El Niño y sus posibles efectos en el país durante los próximos meses.

Este fenómeno influirá en las condiciones climáticas durante lo que resta del año, con una reducción de las precipitaciones que podría oscilar entre un 25% y un 50%, principalmente en el Pacífico, Valle Central y sectores de la Zona Norte.

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