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La Contraloría General de la República advirtió a la Comisión Nacional de Emergencias sobre la frágil sostenibilidad del Fondo Nacional de Emergencias ante la pandemia del COVID-19.

El informe, presentado la semana anterior y dado a conocer hoy, detalla que la Comisión Nacional de Emergencias (ente a cargo del Fondo) debe fortalecer sus esquemas de recaudación y analizar y priorizar mejor sus gastos si quiere garantizar que haya fondos para seguir atendiendo la emergencia.

Según la Contraloría, los recursos que hasta ahora ha recibido la CNE de parte de diversas instituciones no estuvieron antecedidos de un correcto análisis que evaluara la disponibilidad de recurso y asignación del gasto.

“En ese sentido, la CNE debe priorizar las necesidades por atender, establecer la relación causa-efecto entre el evento ocurrido, las acciones y el financiamiento requerido, todo mediante un proceso articulado que ponga en perspectiva la urgencia de los aportes y considere los análisis disponibles de los posibles impactos de la pandemia en las instituciones y sectores”, cita el informe.

El segundo punto es que la Comisión debe realizar los análisis que determinen realmente la sostenibilidad del Fondo en medio del aumento de los gastos y la disminución de los ingresos.

“Temas como los cambios normativos que afectan la recaudación, la disminución en superávit libre del periodo 2020, y la tendencia a la baja de los recursos libres del FNE deben ser objeto de un análisis integral para la construcción de escenarios que permitan preparar proyecciones fiables para la toma de decisiones, principalmente en una emergencia como la actual”, añade.

Carolina Retana, gerente del Área de Fiscalización de Servicios Ambientales y de Energía de la CGR, añadió que el cambio normativo que excluyó a las municipalidades del traslado de recursos también supone un golpe adicional a la sostenibilidad del FNE.

"Resulta relevante que la CNE, como administradora del FNE y el rol que desempeña en la atención del COVID-19, fortalezca los elementos referidos en los párrafos precedentes impulsando así la gestión articulada de los ingresos y la toma de decisiones informadas para emprender acciones oportunas de forma concertada y sistémica, en busca de alternativas para el mejor uso de los recursos existentes, la sostenibilidad financiera del Fondo y la atención oportuna de otras emergencias”, finalizó.

El FNE se alimenta a partir del 3% de las ganancias o superávits libre de las instituciones públicas.

Hasta agosto anterior, un 93,7% de las necesidades asociadas a la emergencia del COVID-19 se habían cubierto con recursos del Fondo, que estableció un monto total de ₡69.437 millones par la atención de la pandemia.

Esa cifra podría aumentar según las necesidades futuras.