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El sector comercio clamó este viernes a las autoridades de Gobierno por la reapertura inmediata de la actividad y la flexibilización de las restricciones sanitarias para evitar la quiebra total.

Las propuestas se presentaron en una conferencia de prensa que reunió a representantes de las cámaras de comercio, restaurantes y tiendas, así como gremios de gimnasios y centros de acondicionamiento físico, salones de belleza y estética.

“Desde la Cámara de Comercio hemos sido transparentes en mostrar el profundo impacto que está recibiendo el comercio con las medidas de restricción sanitaria, que al día de hoy incluyen cierres totales en los negocios de las zonas catalogadas como naranja.

“Las pérdidas y los daños económicos no solo se reflejan en el sector privado, sino también en instituciones como Hacienda, donde la pérdida en recolección fiscal por ventas internas (IVA) supera los ₡82 mil millones entre los meses de enero y mayo”, señaló Julio Castilla, presidente de la Cámara de Comercio.

Según Castilla, el sector ha sufrido daños directos por $1.850 millones, así como la afectación de 137.794 trabajadores y 150.000 personas en riesgo.

Por esto, como gremio solicitaron la apertura de comercios los siete días de la semana, ampliar el horario de atención hasta las 10 p. m., la reapertura de bares y que no se declare ley seca.

“Los bares cuatro meses cerrados ya no aguantan más. Necesitamos reapertura responsable, sin aglomeraciones, con aforos reducidos, pero si no nos dan la oportunidad ¿cómo podemos demostrarlo? Ya no podemos más”, aseguró Clemencia Palomo, directora de la Cámara Costarricense de Restaurantes.

Según Palomo, ese sector alcanzó los 101.460 desempleados en junio anterior.

“El martillo no puede ser usado como un mazo que destruye el comercio. Estas restricciones lo que fomentan es la informalidad. Si Corea del Sur y Uruguay lo lograron sin destruir el aparato productivo debemos seguir sus pasos”, añadió Allan Gerli, representante del gremio de tiendas.

El sector también pidió al Gobierno ser responsable en la comunicación que hace de las restricciones, pues los avisos “de última hora” solo provocan mayores pérdidas en sectores como el hotelero o de restaurantes.

“¿Quiénes de ustedes que definen estos cierres son empresarios o han sido empresarios? Porque si fueran no estarían tomando estas decisiones”, cuestionó Yelsi Poltronieri, propietaria de peluquería Cri-Cri y quien aseguró que se han visto obligados al cierre de locales de esta tradicional marca.