Chats ocultos en videojuegos: la puerta para que los menores sean víctimas de delitos sexuales
En varios casos reportados ante las autoridades, los contactos iniciales se producen dentro del juego y posteriormente continúan en otras plataformas de mensajería.
Los chats privados dentro de plataformas de videojuegos en línea representan un riesgo real para las personas menores de edad, según advierte el fiscal especializado en asuntos de género, Emilio Eduarte Hernández.
“Es un riesgo bastante real, es un riesgo bastante latente”, señaló el funcionario al referirse a la posibilidad de que estos espacios sean utilizados para cometer delitos sexuales.
Eduarte explicó que, en muchos casos, los agresores utilizan videojuegos en línea para establecer contacto con menores y generar vínculos de confianza antes de iniciar conversaciones de carácter sexual.
“En los casos de 'grooming', que es cuando una persona adulta contacta a una persona menor de edad con fines sexuales, a menudo ocurren en plataformas digitales por medio de juegos en línea”, indicó Eduarte.
De acuerdo con el fiscal, antes de que se configure un delito suele existir un proceso previo en el que la persona agresora busca acercarse gradualmente a la víctima. Este acercamiento puede prolongarse durante varios días mientras el agresor intenta generar confianza mediante conversaciones relacionadas con el juego. Posteriormente, la interacción puede derivar en conversaciones sexuales o en la solicitud de fotografías o videos de contenido íntimo.
Entre los delitos que podrían configurarse en estos casos están la seducción o encuentros con personas menores de edad, cuando un adulto inicia conversaciones de carácter sexual con un menor por medio de chats, así como la difusión o fabricación de pornografía si se envían o solicitan imágenes o videos de contenido sexual.
El fiscal señaló que estos espacios resultan atractivos para los agresores debido a una combinación de factores.
“Las personas menores de edad en muchas ocasiones interactúan con personas que no conocen y que pueden estar en cualquier parte del mundo”, explicó.
Además, indicó que muchos videojuegos permiten a los usuarios registrarse con nombres ficticios o avatares, lo que facilita el anonimato y dificulta la identificación de quienes participan en las conversaciones.
Según Eduarte, las autoridades han recibido denuncias en diferentes partes del país relacionadas con este tipo de situaciones.
“Lamentablemente sí hemos recibido denuncias a nivel de todo el país en donde mamá, papá o personas encargadas informan que la persona menor de edad fue víctima de este tipo de contactos mientras utilizaba alguna plataforma de videojuegos”, afirmó Eduarte.
En varios casos reportados, los contactos iniciales se producen dentro del juego y posteriormente continúan en otras plataformas de mensajería. Las investigaciones han identificado situaciones en las que los agresores solicitan de manera insistente fotografías o videos de contenido sexual a las víctimas.
El fiscal también explicó que los agresores suelen actuar desde el anonimato y aprovechar los limitados controles de seguridad o la falta de información de los usuarios. Tras identificar a una posible víctima, incrementan la frecuencia de las interacciones dentro del juego y, posteriormente, buscan trasladar la conversación a otras aplicaciones de mensajería.
Otro factor que complica las investigaciones es que los agresores pueden encontrarse fuera del país. Según Eduarte, en algunos casos las familias logran identificar, a través de números telefónicos o conversaciones, que la persona con la que el menor interactuaba se encuentra en otro país, lo que puede dificultar el proceso de investigación.
Las autoridades también señalan que existen señales de alerta que pueden advertir a las familias sobre situaciones de riesgo. Entre ellas se encuentran cambios bruscos en el comportamiento de los menores después de jugar en línea, nerviosismo al recibir mensajes, resistencia a dejar de utilizar el videojuego o el cierre rápido de aplicaciones cuando un adulto se acerca.
Eduarte indicó que muchas plataformas cuentan con herramientas de control parental que permiten limitar comunicaciones, bloquear solicitudes de amistad o revisar el contenido al que acceden los menores. No obstante, señaló que estas herramientas deben complementarse con supervisión y comunicación familiar.
Ante situaciones de contacto inapropiado, el fiscal recomendó que la persona menor de edad comunique lo sucedido a sus padres o encargados, que se bloquee al usuario involucrado y que posteriormente se interponga la denuncia ante las autoridades judiciales para iniciar la investigación correspondiente. Y, lo más importante, los padres de familia siempre deben de estar atentos a lo que hacen sus hijos.

