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La Caja Costarricense de Seguro Social empezará a utilizar sus camas COVID-19 para la atención regular de pacientes.

Así lo anunció este viernes el gerente médico de la institución, Mario Ruiz, quien aseguró que la decisión responde a la baja sostenida en casos del nuevo coronavirus y el número de hospitalizaciones relacionados al mal.

Ruiz explicó que la deshabilitación de camas COVID-19 se llevará a cabo en todos los hospitales del país en una “desescalada táctico-estratégica” según las posibilidades de cada establecimiento de salud, por lo que no habrá una directriz específica ni un número de camas establecido.

El objetivo es que la institución de salud pueda empezar a reducir las crecientes listas de espera, aumentar los servicios quirúrgicos y procesos electivos, pero resguardando la seguridad de pacientes y funcionarios no COVID-19.

Ruiz advirtió en reiteradas oportunidades que la medida estará estrictamente sujeta a que el comportamiento de la pandemia se mantenga a la baja, pues en el momento en que se presente un repunte se retomará el uso de camas para pacientes COVID-19.

¿Cómo?

La doctora Yerly Alvarado, asesora de la gerencia médica, explicó que todos los establecimientos de salud cuentan con un plan local de abordaje, el cual considera la continuidad de la atención en los Servicios de Emergencias así como el reforzamiento de los equipos Agrupaciones Regionales de Traslado Especial (ARTE), responsables del traslado de pacientes COVID.

De igual forma todos los hospitales disponen de zonas de atención para pacientes sospechosos y positivos.

La galena reafirmó que esta implementación se desarrolla en cuatro fases considerando la cantidad de casos, las condiciones epidemiológicas y la ocupación hospitalaria por COVID-19.

La primera fase considera la concentración de la atención de pacientes leves en el hospital Nacional Psiquiátrico, esto implica que se suprime el 100% de camas leves asignadas a COVID en todos los hospitales y se habilitan espacios de atención integral para el abordaje agudo que requieran rehabilitación.

También se suprime al menos el 25% de camas para pacientes moderados en hospitales regionales y periféricos.

En la fase II se enfoca en la reducción de camas moderadas y severas, con lo cual se plantea la reducción de al menos el 50% de camas moderadas en hospitales regionales y periféricos y el 50% de camas severas en hospitales regionales y en los nacionales México y San Juan de Dios.

La fase III considera la concentración de abordaje de todo paciente COVID que requiera hospitalización en el hospital Rafael Ángel Calderón Guardia y en el CEACO.  Esto supone suprimir el 100% de camas moderadas en hospitales regionales, periféricos, hospital México y San Juan de Dios.

En esta fase el hospital Nacional Psiquiátrico mantiene la concentración de la atención de pacientes leves.

En la fase IV se considera la estabilidad de la emergencia por lo que se concentra el abordaje de todo paciente COVID positivo en el Calderón Guardia. 

Es en esta fase en la que el CENARE y el HNP volverían a sus actividades ordinarias, brindando atención especializada como previo a la pandemia.

“Este es un proceso que se inició hace tres semanas de forma paulatina y según la ocupación lo fue permitiendo, en aras de recuperar capacidad hospitalaria para atención no COVID”, dijo la funcionaria.

Al corte del día de hoy, el hospital de Liberia, San Carlos, Limón, Alajuela y Cartago, gestionan la habilitación de camas para la atención de pacientes no COVID. El San Juan de Dios y el México también redujeron camas destinadas para COVID.

En total, según Alvarado, 200 de las 684 camas para COVID-19 ya han sido deshabilitadas.