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La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) utiliza información desactualizada e inexacta para planificar sus inversiones en materia de salud.

Un informe de la Contraloría General de la República señala que desde el año 2016 la institución dejó de efectuar un diagnóstico integral y sistemático de la situación de salud, utilizado precisamente para determinar los problemas y necesidades de la población y a partir de estos definir la prestación de servicios necesaria para atender las zonas prioritarias de riesgo.

“En su lugar, realiza análisis aislados con base en diversas fuentes de información (algunas desactualizadas), entre estas el ASIS (Análisis de Situación de la Salud) del Ministerio de Salud, que presenta debilidades y no permite identificar los mayores riesgos para la salud ni establecer las prioridades de atención”, cita el informe.

Esas debilidades, según la Contraloría, afectarían también inversiones en infraestructura.

“La CCSS no cuenta con información actualizada y completa sobre los servicios, recursos humanos y equipos que caracterizan a cada tipo de establecimiento de salud existente en la Red (perfiles de complejidad) (…) en su ausencia utiliza una serie de insumos para identificar la complejidad de esos centros, que presentan debilidades importantes (desactualización, obsolescencia, o información de carácter muy general que no considera el tamaño del establecimiento ni su naturaleza pública o privada)”, añade la auditoría.

El informe, que analizó las acciones tomadas por la Caja en esa materia de enero de 2014 al 31 de diciembre de 2018, asegura que en 2012 se suspendió la elaboración de esos perfiles de complejidad pues se afirmó que eran innecesarios en virtud de que se estaba desarrollando un nuevo modelo de atención.

Sin embargo, el modelo aprobado no incluyó intervenciones en salud y los perfiles correspondientes nunca se elaboraron.

“La CCSS podría no estar asignando los recursos en materia de salud en las zonas de mayor riesgo, con lo cual podría estarse fomentando la inequidad en la atención y el uso ineficiente de esos recursos, y por ende, afectando la calidad del servicio.

“Además, podrían desarrollarse proyectos de infraestructura en salud que no son los que el país requiere y afectarse la oportunidad con que se atienden las necesidades de la población”, asegura la Contraloría.

Solo en 2019 el presupuesto de la Caja para los servicios de salud fue de ₡2.6 billones, es decir, un 64% del presupuesto total de la institución.

El órgano contralor ordenó a la CCSS y el Ministerio de Salud definir e implementar acciones correctivas para complementar la metodología vigente así como desarrollar los perfiles de complejidad según el modelo de atención actual.