Por Dudly Lynch 5 de octubre de 2026, 9:47 AM

Cuando cae la noche y el bosque queda prácticamente a oscuras, un jaguar comienza a recorrer la vegetación.

Busca alimento, se desplaza por su territorio y, sin saberlo, queda registrado por una cámara instalada entre los árboles.

Esas imágenes forman parte de un proyecto de monitoreo que la organización Turtle Love desarrolla desde 2023 en el Parque Nacional Tortuguero y Playa Tres, en Barra de Parismina.

El trabajo ya permitió identificar 11 jaguares dentro del área de estudio, además de documentar interacciones y obtener información sobre el comportamiento de una especie que cumple un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas.

En el Parque Nacional Tortuguero funcionan 12 estaciones de monitoreo, mientras que en Playa Tres hay otras siete. Cada estación cuenta con una o dos cámaras.

Los equipos fueron donados por una universidad de Estados Unidos y una organización no gubernamental de España.

Pero instalar las cámaras es apenas el inicio de una labor que requiere constancia.

Una vez al mes, los integrantes del proyecto deben ingresar al bosque para revisar los equipos, cambiar las baterías de litio y comprobar que continúen funcionando.

Además, cada cámara es programada de acuerdo con la información que los investigadores necesitan obtener.

Durante la noche, la tecnología permite registrar el movimiento de los animales mediante luz infrarroja, lo que hace posible observar comportamientos que difícilmente podrían documentarse de otra manera.

Un depredador clave para el ecosistema

El jaguar es el felino más grande de América. Puede alcanzar cerca de 100 kilos y medir hasta dos metros desde la nariz hasta la cola.

También posee la mordida más poderosa entre los felinos.

Pero su importancia para los ecosistemas va mucho más allá de su tamaño.

Como depredador, contribuye a controlar las poblaciones de herbívoros y ayuda a mantener el equilibrio de la biodiversidad. Su desaparición podría generar alteraciones en las cadenas naturales del ecosistema.

En Tortuguero, además, existe una interacción particularmente llamativa entre estos felinos y las tortugas marinas.

En Costa Rica, la depredación de tortugas por jaguares fue registrada por primera vez en 1980. En Tortuguero, el primer caso documentado ocurrió en el año 2000.

Esa relación natural también forma parte de los fenómenos que los investigadores buscan comprender mediante el monitoreo.

Mucho más que cámaras

El proyecto requiere del trabajo permanente de personas que se encargan de mantener los equipos y desarrollar otras labores de conservación.

Entre marzo y noviembre, cuatro personas permanecen de forma fija en la organización. A ellas se suman voluntarios que aportan su tiempo y trabajo.

Entre las actividades también están las jornadas de limpieza de playas, durante las cuales pueden recolectar hasta 1.000 kilos de residuos al año.

Para financiar parte de estas labores, la organización también desarrolla artesanías y talleres de cocina local.

Así, detrás de cada imagen de un jaguar hay mucho más que una cámara activándose en medio de la noche.

Hay personas que caminan por el bosque, revisan baterías, mantienen los equipos, limpian playas, buscan recursos y estudian una especie que todavía guarda muchos secretos.

El objetivo es conocer mejor al jaguar para contribuir a su conservación y, con ello, proteger también el ecosistema del que forma parte.

Este artículo forma parte de “Héroes del ambiente”, una serie de cinco reportajes especiales que Telenoticias presenta esta semana en sus ediciones de las 6 a. m. y 12 mediodía.

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