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Científicos de la Universidad de Costa Rica (UCR), con la colaboración del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) del Ministerio del Ambiente y Energía, monitorearon especies de tiburones y rayas con cámaras submarinas. En total, se captaron 29 especies, de las cuales el 66% está en peligro de extinción.

Los tiburones y las rayas son organismos que contribuyen a la salud de los océanos. Estos grandes depredadores de la cadena alimentaria ayudan a mantener el equilibrio y la biodiversidad en los ambientes marinos, lo cual tiene beneficios económicos para la pesca y el turismo.

El fin del estudio era conocer la distribución, abundancia y diversidad de las poblaciones de estas especies, lo mismo que sus amenazas, para implementar medidas de conservación efectivas.

Esta metodología se utilizó por primera vez en el país en un estudio de amplio alcance. Los resultados de la investigación fueron publicados por la revista especializada Scientific Reports el 14 de octubre pasado.

El biólogo marino Mario Espinoza, profesor e investigador del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR) y de la Escuela de Biología de la UCR, asegura que se examinó una amplia variedad de hábitats costeros y mar adentro en áreas poco profundas (hasta 60 metros) para registrar las especies de tiburones y rayas asociadas a los arrecifes rocosos y coralinos.

Resultados

En el estudio se monitorearon áreas protegidas, entre estas el Parque Nacional Isla del Coco, la Isla del Caño y las Islas Murciélago, y áreas no protegidas expuestas a actividades de pesca.

Entre los principales hallazgos, se logró detectar el 54% de la diversidad de especies de tiburones y rayas del Pacífico costarricense que habitan aguas poco profundas. El porcentaje es muy representativo, según los investigadores, porque reafirma la eficacia del método utilizado para tener una visión amplia de las diversas especies y darles seguimiento en el futuro.

“Es necesario contar con un estudio de base sobre cómo están nuestras especies de tiburones y rayas, en dónde están distribuidas, qué tipo de ambientes les gusta y cómo estos van cambiando en el tiempo, para monitorearlas, especialmente porque muchas están amenazadas por la sobrepesca, la degradación de los hábitats y el cambio climático”, afirmó Espinoza.

La investigación también permitió determinar que la mayor abundancia de tiburones y las especies más grandes se encuentran en las áreas marinas protegidas. Esto es atribuido al manejo, disponibilidad de recursos y vigilancia en estos ambientes, los cuales están sometidos a la constante presión de la pesca ilegal.

“Lo positivo es que encontramos una relación entre el sistema de áreas protegidas marinas con la presencia de tiburones grandes, como el tigre, el toro y el martillo. Estas son especies fundamentales y verdaderos depredadores tope que controlan la abundancia de otros tiburones y rayas”, aseguró el investigador.

Por el contrario, en los sitios abiertos a la pesca se observó menor número de tiburones, pero sí abundancia de rayas. Esto se explica porque muchos tiburones se alimentan de las rayas y al no haber tiburones en esos sitios abiertos a la pesca, aumenta la cantidad de rayas.

Para los investigadores, lo anterior es un indicio de que algo no está bien en los ambientes costeros de Costa Rica. En el estudio señalan que la pesca ilegal sigue siendo la principal amenaza para los tiburones y rayas y hacen énfasis en la necesidad de proteger sus hábitats.