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Aun cuando El Salvador lucha para evitar que el brote langosta voladora centroamericana se propague en su territorio, las autoridades de Costa Rica descartan la presencia de ese insecto en los cultivos nacionales.

El jefe de Operaciones Regionales del Servicio Fitosanitario del Estado, Gerardo Granados, confirmó que la situación que enfrentan los salvadoreños se mantiene controlada y advirtió que por eso no hay nuevas alertas para el país.

"De acuerdo con la reunión que tuvimos el día de ayer, el brote de langosta voladora centroamericana en El Salvador está bajo control. Esto no cambia el protocolo de acción. Se siguen realizando prospecciones en las zonas que por tradición han tenido presencia de langosta en el país", explicó.

Desde el pasado 2 de julio, el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) emitió una alerta a los países de Centroamérica sobre la presencia de la langosta voladora Schistocerca piceifrons.

El organismo advirtió que las mangas de langosta centroamericana tienen la capacidad de migrar más de 150 kilómetros diarios y que una manga con densidad de 80 millones de individuos por kilómetro cuadrado puede consumir unas 100 toneladas de alimento verde por día.  

Además, alerta que debido a las condiciones ambientales y los ciclos biológicos de esta especie, existe alto riesgo de creación de brotes entre el 2020 y el 2022.

En Costa Rica, las autoridades fitosanitarias aumentaron el monitoreo en la región Chorotega y el Pacífico Central, que son las zonas donde predomina la langosta voladora.

Aun así, de momento descartan que este insecto constituya un problema para la agricultura costarricense y piden a los productores estar alerta ante cualquier cambio.

Durante la década de los 40 e inicios del 50, en la provincia de Guanacaste, se presentaron altísimas poblaciones de la langosta voladora. Estas causaron grandes daños en los cultivos, al punto que muchos de los insectos llegaron hasta la provincia de Alajuela.