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La posible falta de pruebas diagnósticas para detectar el COVID-19 en pacientes podría ser un “cuello de botella”, así lo reconoció Mario Ruiz, gerente médico de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) este viernes.

La CCSS realiza esta labor mediante pruebas denominadas Reacción en Cadena de Polimerasa (PCR): son específicas y aseguran un alto nivel de calidad para la correcta valoración; por eso, están siendo requeridas por todos los países del mundo durante esta pandemia. 

"Las pruebas, los reactivos, las máquinas que se utilizan para procesar y el personal especializado para hacer los diagnósticos es un personal escaso también", aseguró Ruiz.

Este jueves, la máquina que procesa la información y que arroja los resultados negativos o positivos de COVID-19 estuvo fuera de funcionamiento durante cuatro horas, debido al prologando uso que se le ha dado.

El doctor Ruiz indicó que en junio se realizaban cerca de 2.000 pruebas por semana, cifra que actualmente se está procesando en un solo día. En junio, un 2% de las pruebas resultaban positivas, hoy en día esa cifra alcanza un 24%.

Ante un aumento del 700% de la demanda, la doctora Angie Cervantes, microbióloga y asesora institucional para el fortalecimiento de los Laboratorios Clínicos, indicó que se han acumulado muestras durante las últimas semanas.

En total, 4.523 muestras están pendientes de procesar, pese a que en los laboratorios se trabaja durante 24 horas continuas.

Tiempo de respuesta segmentada

Para hacerle frente a esta gran demanda, se han tenido que segmentar los tiempos de respuesta de las pruebas diagnósticas de COVID-19, dependiendo de las características de cada caso.

Para un paciente hospitalizado o de urgencia se puede emitir un resultado en 45 minutos. Se trata de una prueba específica llamada PCR cerrado, son las más expeditas en este momento.

Los paciente sospechosos están siendo sometidos a pruebas que pueden dar resultados en un aproximado de 5 o 6 horas; sin embargo, la notificación a cada paciente podrá realizarse en un tiempo de 24 a 72 horas.

"Hemos tenido diferentes dificultades en este último mes, debido a la alta demanda y al trabajo incansable que han tenido los laboratorios. También la pandemia llega a los laboratorios clínicos y hemos tenido personal contagiado", agregó Cervantes.

Nuevas acciones

El Inciensa está apoyando la labor con el procesamiento de 250 muestras a la CCSS, el Hospital de las Mujeres se ha activado con 50. Además, el Hospital de Niños y el Hospital México procesan 350 muestras diarias. 

"Nos hemos ido acoplando a los cambios del mercado y a las fases de la pandemia, hemos instalado alrededor de 30 equipos de PCR cerrado en todo el país", añadió Cervantes.

Para el mes de agosto se planea fortalecer la capacidad diagnóstica con un proyecto de regionalización apoyado por la empresa privada. La idea es instalar laboratorios de diagnóstico molecular en el Hospital Monseñor Sanabria (Puntarenas), Enrique Baltodano (Liberia), Tony Facio (Liberia) y Escalante Pradilla (Pérez Zeledón).

Además, se trabaja para aumentar la capacidad del Hospital Calderón Guardia, Hospital de las Mujeres, Blanco Cervantes y Hospital México. Esto incluye la instalación de equipos especializados de alto volumen.

La doctora Cervantes informó que estas acciones darían como resultado un aumento a 4.500 pruebas procesadas diariamente.