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Ante el riesgo de un incendio y la falta de espacio, las autoridades del Teatro Nacional planean demoler el teatro Vargas Calvo y construir ahí la mayoría de oficinas.

La joya arquitectónica de Costa Rica no puede responder a un incendio. Le faltan cortinas para contener el fuego, así como salidas de emergencia.

Como si esto fuera poco, está atestada de materiales sumamente inflamables, que son necesarios para la composición de las obras.

Una solución que proponen las autoridades es demoler el teatro Vargas Calvo que está frente.

Este es propiedad del Teatro Nacional. Ahí se trasladarían la mayoría de las oficinas lo que vendría a darle más espacio al inmueble, que en octubre cumplirá 120 años.

Para que la construcción de las oficinas se pueda dar, así como el resto de las remodelaciones, los diputados deben aprobar un préstamo el próximo año.

Está en Cuesta de Moras una decisión fundamental para la protección de esta belleza cultural y hasta de los costarricenses.

La idea es que el préstamo se aprueba antes del cambio de gobierno.

De momento se están realizando algunas mejoras, como la colocación de una pintura especial aplicada a las estructuras metálicas que puede retardar los efectos del fuego.