Alcohol y velocidad extrema disparan delitos al volante y elevan riesgo de cárcel en Costa Rica
El delito de conducción temeraria en Costa Rica contempla penas de entre uno y tres años de prisión, inhabilitación de la licencia y eventuales sanciones económicas.
Las conductas imprudentes al volante que se convierten en delitos evidencian una problemática creciente en las carreteras del país.
La responsabilidad al conducir no se limita a evitar multas, sino que implica resguardar la seguridad de terceros ante acciones que pueden derivar en consecuencias penales y en ocasiones muchos van a la cárcel.
El fiscal adjunto de la Fiscalía de Alajuela, Alejandro Araya, explicó que la conducción temeraria está claramente tipificada en la legislación nacional y esto es una infracción sumamente grave, tipificada no solamente por la ley de tránsito, sino también por el Código Penal.
"Son acciones totalmente imprudentes y peligrosas que contravienen la conducción normal que todo ciudadano que transita por vía pública debe llevar a cabo.
"Estas conductas son acciones tendientes a generar peligro a la seguridad de las personas y eso tiene consecuencias realmente muy importantes, razón por la cual la normativa ha sido reforzada para intentar contener su incidencia", dijo Araya.
Datos de la Fiscalía reflejan un aumento en este tipo de delitos en rutas de alto tránsito. En la Fiscalía de Atenas, que atiende gran parte de la Ruta 27 (vía que comunica San José con Caldera), se registraron 37 casos de conducción temeraria en 2024, cifra que aumentó a 48 en 2025. En Alajuela, los casos pasaron de 144 en 2024 a 154 en 2025.
Según Araya, este delito es autónomo, por lo que no requiere que exista un daño concreto para su configuración.
“Ya simplemente nuestra ley ha establecido cuáles son aquellos asuntos en donde efectivamente hay conducción temeraria, que básicamente es cuando las personas participan en carreras ilícitas, conducen bajo la ingesta de licor o a velocidades superiores a los 150 kilómetros por hora.
"En cuanto a los principales comportamientos delictivos en carretera, el consumo de alcohol lidera las estadísticas. Es una conducta que lamentablemente en la sociedad costarricense se ha normalizado y pese a que se han hecho campañas importantes para que la gente evite tomar y conducir, es algo que no se ha podido erradicar”, afirmó Araya.
El exceso de velocidad figura como la segunda causa más relevante. A esto se suman las carreras ilegales o “piques”, que también han sido identificadas como una conducta recurrente.
Respecto al uso de dispositivos electrónicos mientras se conduce, Araya indicó que la legislación reciente contempla agravantes. “Ese tipo de distractores son los que también se están regulando y están generando una mayor sanción y mayor control por parte de la ley”, explicó.
Las cifras de delitos asociados reflejan un panorama complejo. En Atenas, los homicidios culposos pasaron de 18 en 2024 a 23 en 2025, mientras que en Alajuela aumentaron de 73 a 100 en el mismo periodo. En cuanto a lesiones culposas, Alajuela registró un incremento de 489 casos en 2024 a 642 en 2025.
“Esto quiere decir que hay una conducta agresiva y que lamentablemente siguen las personas conduciendo los vehículos y generándose este tipo de delincuencias. Nosotros como fiscales le damos la dirección a las policías de qué es lo que eventualmente tenemos que demostrar en esas conductas”, indicó Araya.
En materia probatoria, destacó el uso de pruebas toxicológicas en casos relacionados con alcohol o drogas. “Las pruebas madres son precisamente las que se utilizan en ese tipo de casos”, señaló, junto con otros elementos como videos, fotografías y testimonios.
El delito de conducción temeraria contempla penas de entre uno y tres años de prisión, además de la inhabilitación de la licencia y eventuales sanciones económicas.
“Las personas deben analizar muy bien a la hora de conducir porque se pueden exponer no solamente a sanciones privativas de libertad, sino también a inhabilitación y a consecuencias pecuniarias.
“Las personas deben de valorar muy bien no solamente su libertad sino también que respete la integridad física de las demás personas. Si conduce no lo haga bajo los efectos del licor y no exceda los límites de velocidad”, agregó Araya.

