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El cuarteto de punk rock proveniente de Chicago se presentó en Costa Rica por primera vez este sábado en un ‘chivo’ explosivo que unió a varias generaciones.

El concierto empezó a las 9:22 p. m. con Solocarne, la banda telonera de punk nacional. Sin embargo, desde las 8:00 p. m. se empezaron a reunir los espectadores que todavía no se imaginaban el set que estaban por presenciar.

Entre los grupos de personas que se anclaban en la acera afuera del bar El Sótano, se escuchaban los nombres de las canciones que esperaban poder escuchar a lo largo de la noche.

‘88’ no vino a presentarse como parte de un tour por Latinoamérica, únicamente se presentó en el país en su penúltimo concierto del año y el último ‘chivo’ de punk internacional para la audiencia tica.

Esta banda noventera no sacó material nuevo por 18 años y solamente tocó algunos shows de reunión en Estados Unidos (en los que todas las entradas se vendieron), por lo anterior, nadie esperó que la productora costarricense Stan Up fuera a traer a ‘88’ a Costa Rica.

Con el frío de la noche, a las 8:00pm se abrieron las puertas del recinto, entre las latas de cerveza y colillas de cigarro se empezó a hacer una fila para ingresar al edificio, cuyas paredes se verían marcadas por la intensidad de la música, el coreo y los empujones que se aproximaban más tarde en la noche.

Casi una hora y media después, uno de los pilares del punk tico hizo su presentación, Solocarne tocó ante una audiencia limitada ya que muchos seguían en las afueras, tomando y hablando.

Los que se encontraban adentro, no se movían, parecían estar todavía afectados por el clima de diciembre lo que llevo a ‘Chepe’, vocalista y guitarrista de la banda a preguntarle a la audiencia: ¿Esto es un chivo de punk o el Festival de la Luz?

La pregunta logró su cometido, se escucharon algunas respuestas como “la verdad es que tiene razón” y en combinación con su música rápida inspiraron a quienes los escuchaban a moverse, empujarse y cantar en conjunto temas como “Juegos, Modas, Masas” y “Solocarne”.

El calentamiento de los nacionales logró darle un giro a la actitud de la audiencia, eran las 9:50 p. m. y durante este interludio se volvieron a reunir los grupos de amigos y conocidos en las aceras de Calle 3, Avenida 11 de Barrio Amón, en las afueras del conocido bar El Sótano, casa de arte, famosa por albergar conciertos internacionales de Jazz.

El espacio de tiempo que se abrió para que los estadounidenses se prepararan fue de aproximadamente 30 minutos. Al concluir los ajustes técnicos, el bar se llenó casi completamente.

Era el momento de 88 Fingers Louie, la banda hizo unos pequeños ajustes y sin decir nada empezaron a tocar el primer tema de un set de 20 canciones, “Meds” la primera canción de su último disco del 2017 titulado “Thank You for Being a Friend”.

Tal vez las palabras no alcanzaban a comunicar lo que el cuarteto quería decir, por esto se dice que lo que no se logra explicar con palabras se expresa a través de la música y así fue, por medio del ‘riff’ inicial acompañado del ritmo que marcaba la ‘batera’ los espectadores se movían de un lado a otro.

Inmediatamente después del primer tema se escuchó el bajo característico de la canción “Tomorrow Starts Today” del disco “Back on The Streets” de 1998 y a todos se les olvido el frío ya que el calor imperaba en el escenario de Amón Solar.

Del sonido estuvo a cargo Vortex, que le permitieron a la audiencia escuchar de forma impecable a las bandas, incluyendo las voces, algo inusual en los chivos de punk rock.

Siguieron con “Selfish Means” del mismo disco y se pudo escuchar a una audiencia cantar con la banda el coro: “Selfish means are not an end, my friend”

La respuesta de la gente fue todavía más participativa y movida durante los siguientes temas como “Advice Column”, “Blink” y “Go Away”.

Antes de empezar a tocar “State of Confusion”, Denis Buckley incentivó a la audiencia a ser cuidadosos ya que que “esta pieza es una para bailar”, mencionó.

Después tocaron “Catastrophe Awaits” y mientras se veía a Dan Wleklinski, más conocido como Mr. Precision hacerle honor a su apodo con su guitarra, El Sótano cobraba vida, la antigua casa parecía bailar junto a sus inquilinos eufóricos de escuchar la música rápida y explosiva de ‘88’.

Mientras la banda tocaba, las personas apiñadas, corrían en círculos y saltaban de los muros y otras partes de la infraestructura del bar, se podía ver el sudor evaporizándose y las luces del escenario refractando sus colores a través del vaho.

Algunos en medio del caos perdían o regaban sus cervezas, por lo que la combinación de olores estaba en un espectro amplio entre alcohol y sudor.

La noche alcanzó uno de sus puntos más altos cuando los estadounidenses tocaron la última canción de su set principal, una de las más esperadas de la noche “100 Proof”, sin embargo, después de esto los espectadores pedían más canciones.

Poco después, Denis Buckley le dijo a la audiencia que a ellos no les interesaba irse del escenario como tradicionalmente sucede en conciertos, antes de tocar el ‘encore’.

Sin irse del escenario, 88 Fingers Louie terminó por darlo todo y cerraron la noche con los temas: “In The John” y “I Hate Myelf”.