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Las llamadas indebidas a la línea de emergencias 9-1-1 han aumentado un 20% este año, en comparación con el 2019. Así lo confirmó Marvin Palma, jefe de Operaciones  del Sistema de Emergencias 9-1-1.​

El sistema clasifica sus llamadas de tres maneras: las procedentes (asociadas a un incidente), las improcedentes (llamadas en las que nadie habla, solo se escuchan sonidos incomprensibles) y las indebidas. En estas últimas, insultan a los operadores o pretenden crear una falsa alarma; también niños se ponen a jugar y dicen malas palabras o intentan inventar un caso.

“En el 2019 nosotros teníamos un promedio de 137 llamadas indebidas diarias, para lo que llevamos en este 2020 ese promedio está en 170, se aumentó en un 20% con respecto al año anterior”, explicó Palma.

Los meses en los que se ha visto un amento mayor es en enero (4.515 en el 2019 a 8.380 en el 2020), febrero (3.711 a 6.143) marzo (3.827 a 4.651), mayo (3.491 a 5.845), junio (3.263 a 4.450) y agosto (4.024 a 4.473).

El jefe de Operaciones indicó que no pueden precisar si este aumento está relacionado con la pandemia y cuarentena, pero sí reconocen que se han detectado más llamadas indebidas respecto al año anterior.

“Es muy importante recalcar el uso debido de la línea de emergencias 9-1-1. Se debe recordar que es para emergencias, es una línea vital. Debemos enseñarles a nuestros hijos el uso correcto de esta línea, no es para jugar”, agregó el funcionario.

Recuerda a la población que cuando se llama al 9-1-1 hay que ser claro y conciso con la información otorgada, es importante contestar las preguntas que hacen los operadores para determinar la gravedad de la emergencia y así poder ayudar a la persona de una manera más fácil y rápida.

Con los celulares hay que tener el cuidado de bloquearlos para evitar llamadas "silenciosas" a la línea 9-1-1, ya que pueden causar atrasos en la atención de otras emergencias reales.