Mundial vs. sostenibilidad ambiental: Una oportunidad para salvar el planeta
Eduardo Robert Ureña, especialista en sostenibilidad y fundador de SOS-tainability Council, explicó la huella climática de la cita mundialista.
La sostenibilidad ambiental enfrenta un reto mayúsculo: la Copa del Mundo 2026. Los grandes eventos concentran a millones de personas y multiplican el consumo de agua, energía, alimentos y materiales, máxime al desarrollarse esta cita en tres sedes: Estados Unidos, Canadá y México.
Teletica.com conversó con Eduardo Robert Ureña, especialista en sostenibilidad y fundador de SOS-tainability Council, acerca de la huella climática del torneo planetario. El análisis deja varias alertas.
La cita mundialista genera residuos, contaminación local y emisiones de gases de efecto invernadero. Por ese motivo, la FIFA debe no solo fomentar, sino también facilitar conductas sostenibles mediante transporte público accesible, separación adecuada de residuos, reducción de artículos desechables y alternativas responsables, simples y visibles.
Los aficionados con desplazamiento hacia este tipo de eventos, las selecciones participantes y la organización deben actuar de forma conjunta para reducir la generación de residuos, evitar plásticos de un solo uso, disminuir el desperdicio de alimentos, limitar artículos promocionales innecesarios, ahorrar agua y energía, además de asumir responsabilidad a lo largo de toda la cadena de proveedores.
La huella climática en el Mundial
Algunas estimaciones hablan de 3,7 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente; Greenly calcula cerca de 7,8 millones, mientras otros estudios elevan la cifra hasta 9 millones. Cerca del 88% de las emisiones podrían provenir del desplazamiento de los espectadores, especialmente por los vuelos internacionales y los traslados entre sedes, debido a una proyección cercana a los 2,1 millones de visitantes.
Otro aspecto relevante consiste en el impacto fuera de los estadios. En ese apartado figuran las transmisiones de datos, streaming, los centros de datos, los satélites, las plataformas digitales, las apuestas y millones de dispositivos conectados, cuyo funcionamiento demanda enormes cantidades de energía.
En México, por ejemplo, el torneo incrementa la presión sobre ciudades con problemas de sequía, fugas y abastecimiento irregular. Incluso, existe una advertencia sobre un aumento del consumo de agua de hasta un 40% en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Mientras las comunidades afrontan la escasez, la FIFA exige césped natural con un elevado consumo hídrico, como ocurre en el Estadio Azteca.
"¿Cuál es la huella hídrica del Mundial? Hay cuestionamientos con el mítico Estadio Azteca y otros estadios que necesitaron gramilla especial aprobada por la FIFA que tiene un consumo de agua muy importante en momentos donde la Ciudad de México está pasando por un problema que siempre ha tenido, pero en este momento es más serio, de agua potable", explicó Robert.
Aspecto positivo
El especialista considera este certamen una oportunidad única para dirigir la atención hacia este tema y generar conciencia ambiental.
Robert afirma al respecto que este Mundial representa un gran momento para comenzar cambios individuales, uno a uno, desde el propio entorno.
"Es un tema que nos tiene que llamar a ser protagonistas del uso de los recursos. ¿Compramos solo por comprar y gastamos comida? ¿Estamos haciendo consumos responsables?"
"Entonces, cierre la llave y no gaste demasiada agua. ¿Está seguro que el motor tiene que estar encendido mientras que está esperando su hijo o su esposa o su pareja 15 minutos? Hay que fijarnos en pequeñas cosas. ¿Estoy durando en la ducha mucho más tiempo?", añadió.
"Hay muchas partes del mundo que por ejemplo no tienen agua potable. Entonces, también tenemos que tener esa sensibilidad en ese método cuadrado de saber que lo que hacemos nosotros afecta a nuestra familia, a nuestro barrio, a nuestro país, a nuestro continente y a nuestro mundo", concluyó Robert.

