Por Deutsche Welle 18 de julio de 2026, 12:08 PM

Gianni Infantino vuelve a pensar a lo grande. Poco antes de que concluya la primera Copa del Mundo con 48 equipos y 104 partidos, el presidente de la FIFA —el organismo rector del fútbol mundial— ha abierto la puerta a una posible nueva ampliación a 64 equipos y 128 partidos, lo que supondría duplicar las cifras de 2022.

Las críticas a la propuesta, presentada originalmente por la Confederación Sudamericana CONMEBOL en 2025, no se hicieron esperar. Sin embargo, también hay aspectos positivos.

Argumentos a favor

Mayor inclusión: El argumento principal es idéntico al utilizado para el Mundial de 48 equipos. Una nueva ampliación permitiría una participación verdaderamente global. Oceanía podría contar con dos plazas en lugar de una; África, con 13 en vez de 9; y Asia, con 12 frente a las 8 actuales. También podría ayudar a Italia a regresar a la escena mundial tras haberse quedado fuera en tres ocasiones consecutivas.

"Si no se da a los países más pequeños la oportunidad de participar en el Mundial, carecerán de incentivos para seguir mejorando", ha señalado Infantino.

El éxito de África en el actual Mundial respalda en cierta medida su postura, ya que nueve de los diez equipos participantes alcanzaron la fase de eliminación directa, casi el doble del récord anterior de cinco selecciones.

Más historias de ensueño: Al analizar el Mundial actual, el temido descenso en la calidad del juego no ha sido tan acusado como muchos presagiaban.

Hubo resultados atípicos, como la derrota de Curazao por 7-1 ante Alemania, pero también historias memorables, como la clasificación de Cabo Verde. Incluso un partido como el que enfrentó a la RD del Congo y Uzbekistán ofreció un gran espectáculo con goles magníficos.

¿Menos carga de partidos? Un Mundial con 64 equipos implicaría 128 encuentros. Aunque supondría 24 partidos adicionales, también podría reducir la carga de trabajo en otros ámbitos. Un mayor número de plazas de clasificación directa permitiría a las confederaciones reducir la cantidad de partidos clasificatorios, contrarrestando así el argumento sobre la sobrecarga de los jugadores.

Adiós a los cálculos complejos: Una ampliación a 64 equipos resolvería una de las principales deficiencias del actual formato. Dado que se clasificaban ocho de los doce mejores terceros de grupo, partidos como el Australia-Paraguay se convirtieron exactamente en lo que muchos temían. A ambos equipos les bastaba con un empate en la última jornada para avanzar, y ciertamente no se esforzaron en exceso durante el empate 0-0.

Un torneo de 64 equipos permitiría que solo los dos mejores de cada grupo pasaran a la siguiente fase, eliminando así escenarios de clasificación complejos. Además, los equipos conocerían a sus rivales con mayor antelación, lo que les daría más tiempo para prepararse.

¿Más dinero? La lógica simple de los ingresos. Más partidos implican mayor visibilidad televisiva, lo que a su vez debería aumentar los ingresos, no solo por los derechos de televisión, sino también por otras vías comerciales.

Los argumentos en contra

Caos en el calendario: Ampliar el torneo a 64 equipos supondría un calendario gigantesco para la fase de grupos, con 96 partidos frente a los 72 actuales. El Mundial de 2030 se celebrará principalmente en España, Portugal y Marruecos, pero para conmemorar el centenario de la primera Copa del Mundo, también se disputarán partidos en Uruguay, Argentina y Paraguay.

Dado que no se prevé que el torneo dure más de cinco semanas, esto podría implicar la disputa de entre cinco y seis partidos diarios en la fase de grupos. Asignar un horario exclusivo a cada encuentro sería una tarea extremadamente difícil.

Caos en la clasificación: El número de participantes se duplicaría en un plazo de ocho años. El jeque Salman bin Ibrahim Al Khalifa, presidente de la confederación asiática, declaró: "¿Dónde acabaríamos entonces? Se convertiría en un caos".

El exentrenador de Ghana, Carlos Queiroz, señaló que la clasificación debe mantener la "sensación de un logro auténtico". También existe el riesgo de que los partidos de clasificación pierdan atractivo comercial, ya que se perdería gran parte de la emoción y la incertidumbre.

Desafíos para los países anfitriones: La infraestructura se convertiría en un problema importante. Albergar 128 partidos requeriría probablemente entre 20 y 22 estadios. A modo de comparación, el torneo actual utilizó 16 estadios y ya se repartió entre tres países. En el futuro, sería casi imposible que un solo país organizara un Mundial por su cuenta.

Además, la planificación del próximo Mundial se basa en un formato de 48 equipos. A menos de cuatro años del partido inaugural, dichos planes tendrían que revisarse a fondo si se ampliara el torneo.

Preocupaciones financieras: Según informaciones de los medios, por el momento no hay pruebas de que añadir 16 equipos más generara un crecimiento financiero significativo. Tampoco se han calculado aún los costes adicionales de infraestructura. Al parecer, existen preocupaciones de que tal ampliación pudiera llegar a perjudicar excesivamente la Copa del Mundo.

el(DPA)