Asistir al Mundial 2026: un sueño pendiente de una visa para muchos aficionados
El gobierno de Donald Trump congeló trámites de visados para varios países incluidas Haití, Irán, Costa de Marfil y Senegal.
Washington, Estados Unidos | Son marfileños, senegaleses, haitianos y su sueño de asistir a los partidos de sus selecciones en el Mundial 2026 depende de obtener una visa para viajar a Estados Unidos, un país que actualmente está mucho menos dispuesto a acoger a turistas de ciertas nacionalidades.
"Se avecinan dificultades, a juzgar por lo que oímos y leemos en la prensa, y estamos preocupados", dijo a la AFP Djibril Guèye, presidente de Allez Casa, el comité de hinchas de la selección senegalesa, que enfrentará a la Francia de Kylian Mbappé y a la Noruega de Erling Haaland cerca de Nueva York.
El gobierno de Donald Trump, que ha adoptado una política migratoria restrictiva, congeló en enero los trámites de visados de inmigrante para 75 países, incluyendo cuatro naciones clasificadas a la máxima cita del fútbol: Haití, Irán, Costa de Marfil y Senegal.
Para el Mundial, la Casa Blanca ha hecho excepciones —para los jugadores y el cuerpo técnico de las selecciones, así como para sus familiares— y sostiene que esta congelación no afecta a las visas de turista.
El gobierno estadounidense también ha implementado un "pase FIFA" que permite a los titulares de entradas agilizar sus citas en la embajada estadounidense. Sin embargo, "su entrada no es una visa", advirtió el secretario de Estado, Marco Rubio.
- Entradas, cuenta bancaria -
Para ingresar a Estados Unidos es necesario "tener reservas de vuelo y una cuenta bancaria con varios millones de francos CFA", explica Djibril Guèye.
Enfatiza que la mayoría de los aficionados de Senegal "no cuenta con estos recursos", a pesar de que el gobierno de la nación africana organiza su viaje y cubre "el transporte, las entradas y el alojamiento".
Costa de Marfil también organiza la llegada al Mundial de sus hinchas a través del Comité Nacional de Aficionados de los Elefantes (CNSE), una entidad estatal que centraliza las demandas, presenta las solicitudes de visa a la embajada norteamericana y asiste con la logística del viaje.
El presidente del CNSE, Julien Adonis Kouadio, dijo a la AFP que prevé la participación de "500 aficionados" en esta iniciativa. Con los que ya están en Estados Unidos se esperan entre 1.500 y 2.000 fanáticos marfileños por partido.
A los hinchas también les preocupa la presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los estadios, encargado de detener, a veces con violencia, a inmigrantes irregulares.
"No es la llegada a la aduana lo que más nos preocupa, porque estamos bien organizados", añade Kouadio. "Pero con esta medida de seguridad, corremos el riesgo de no sentir el verdadero espíritu del fútbol. No debemos imponer demasiadas restricciones que impidan que la gente se descontrole".
- Redadas policiales -
Sin embargo, podrán vivir la emoción del Mundial en Canadá, donde Costa de Marfil y Senegal jugarán un partido de la fase de grupos.
Por su parte, Haití, que se clasificó para la Copa del Mundo por segunda vez en su historia, tras disputar la de Alemania 1974, disputará sus partidos de la primera ronda en Estados Unidos.
Les Grenadiers necesitarán el apoyo de la diáspora, ya que Washington suspendió la emisión de visas para Haití, incluso las de turista, en junio de 2025.
Alphonse Occil, un ingeniero haitiano de 34 años residente en Nueva York, ganó una entrada en la lotería para el partido Brasil-Haití del 19 de junio en Filadelfia.
"Me arriesgué y valió la pena", dijo a la AFP.
Pero debido a las redadas de ICE tiene miedo de ir al estadio, pese a estar legalmente en Estados Unidos y haber pagado 500 dólares por su entrada. "Espero que las autoridades tomen medidas para no perturbar el ambiente. La tensión debería disminuir", afirmó.
En 2024, la comunidad haitiana en suelo estadounidense ascendía a unas 850.000 personas, según estadísticas oficiales.
Esta se concentra principalmente en Florida, particularmente en el barrio de Miami conocido como Little Haití, en la ciudad de Nueva York, así como en el noreste (Delaware, Maryland) y en Ohio (norte).
Y algunos de ellos viven bajo una espada de Damocles, mientras la administración Trump busca poner fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) que impide su deportación a su país, uno de los más pobres del mundo y asolado por la inestabilidad política, la crisis económica y la violencia de las pandillas.
