Pese a golpe, Lucía Jiménez brilló en MQB: “El dolor pasó a segundo plano”
La bailarina presentó un número de swing criollo junto a Ítalo Marenco. ¿Cómo siguió su ojo? Ella misma lo cuenta.
La bailarina de Mira quién baila (MQB), Lucía Jiménez, vivió días de tensión tras el golpe en el ojo que sufrió el pasado jueves durante los ensayos. Aunque el accidente encendió las alarmas entre sus seguidores, la coreógrafa confirmó que su recuperación avanza de manera positiva y que el susto quedó atrás.
“Gracias a Dios, yo me fui a revisar con el especialista, el oftalmólogo, y él me dijo que no me preocupara, que me veía bien internamente, que solo había sido el golpecito. Me mandó unas gotitas y he hecho todo por mejorar, por desinflamar y por recuperar”, contó a Teletica.com.
Durante los días posteriores al golpe, Lucía se sometió a sesiones de cámara hiperbárica y ultrasonido, además de aplicarse cremas y desinflamatorios. Todo con un objetivo claro: llegar en condiciones a la gala del domingo.
“Estuve como toda la semana en contención, sin darle mucha pelota al dolor, para poderlo dar todo en la pista. Sí, ya al final me sentía supercansada, el bajón de toda la adrenalina de la semana, pero la gratitud de que no me tocó el ojito y de que está bien hizo que el dolor pasara a un plano secundario”.
Jiménez relató que incluso el maquillaje ayudó a disimular la lesión y a levantarle los ánimos:
“Me maquillaron y es verdad que no se veía nada. Cuando me quité el maquillaje ya se me había caído hasta la gomita de silicón que me habían puesto para cerrar la heridita, y hoy amanecí mucho mejor, con el ojo más desinflamado. Me siento mucho mejor y esta semana, con Ítalo, vamos a bailar contemporáneo, superacrobático e intenso, así que vamos con todo”.

Aunque todavía experimenta ligeras molestias, la bailarina asegura que no siente un dolor incapacitante:
“Sí, siento como que me brinca un poquito el ojo, pero no es un dolor superfuerte porque Diosito es muy grande. Para maquillarme, me puse cremita para bajar la inflamación y encima una capa de bloqueador para proteger la heridita. El especialista me recomendó seguir con las cremas para disipar el morete y ayudar a cicatrizar. También sigo con ultrasonido y cámara hiperbárica para recuperarme”.
No es la primera vez que Jiménez enfrenta un accidente en su carrera, aunque reconoce que este ha sido el más fuerte: “En la temporada que estuve con Joaquín Yglesias, metí el pie en un ventilador. Esa vez fue un sustito, pero nada grave. Creo que esta vez sí fue mucho peor”.
El momento del golpe, asegura, la dejó marcada por el miedo:
“Sentí mucho susto, mucho susto de ver qué me había pasado en la carita. Tenía las manos en la cara y, cuando me vi en el espejo, lo que más sentí fue miedo por cómo iba a quedar mi rostro. Más allá de la gala, lo que sentí fue susto. Pero aquí estamos, al pie del cañón hasta el final, y acompañando a mi compañero hasta la muerte”.
Ese compañero es el presentador Ítalo Marenco, quien no dudó en respaldarla tras el accidente.
“Él ni estaba en el accidente, entonces culpabilidad no tiene. Pero sí ha sido un excelente compañero, me ha acompañado en cada minuto, me ha preguntado qué necesito, ha estado fielmente ahí. Creo que también yo lo apoyé a él, dándole la seguridad de que íbamos a bailar pasara lo que pasara, tronara, lloviera o relampagueara. Él se sentía tranquilo al verme tranquila, y creo que esa contención mutua nos permitió disfrutar la gala”, concluyó.
De hecho, después del golpe, Lucía se mantuvo en el ensayo dando indicaciones desde la silla para que su compañero no perdiera el ritmo:
“Ese jueves todavía no habíamos ensayado. Cuando pasó el golpe y vimos que todo estaba bien, yo lo dirigí sentadita: ‘Ahora lo vas a hacer otra vez y otra vez’. Al día siguiente ya ensayamos normal, porque venía el ensayo técnico y luego el general. Así que reposo mucho no hubo”.
La bailarina también aprovechó para agradecer el respaldo de quienes se preocuparon por ella en redes sociales:
“Me sentí superagradecida por todos los mensajitos de apoyo y cariño de tanta gente que me escribió. De verdad que no me esperaba tanto amor y preocupación, y creo que eso me dio ánimo. Fue como una inyección de energía para no bajar la guardia”, agregó.
El domingo, junto a Ítalo, Lucía se presentó con un swing criollo al ritmo de Tan bonita para qué, número que encendió al público y se ganó elogios del jurado. Y aunque el golpe marcó su semana, Jiménez ya piensa en lo que viene: un contemporáneo exigente y lleno de acrobacias.
Lucía adelantó que esta semana ella y Marenco bailarán contemporáneo, un montaje “superacrobático y bastante intenso” que ya comenzaron a ensayar desde este lunes en la mañana.
“Hoy amanecí mucho mejor, el ojito va desinflamando. Con Ítalo vamos con todo, pase lo que pase”, finalizó.

