Por Rubén McAdam 10 de agosto de 2026, 18:55 PM

Bajo el intenso sol de Tibás, Yancy Peralta camina de calle en calle con una bolsa llena de pan casero y una sonrisa que parece no agotarse. El calor es fuerte, las horas pasan y el cansancio se nota, pero ella sigue saludando a cada vecino con la misma energía del inicio del día. Mientras conversábamos con ella, una señora se acercó emocionada para comprarle una bolsa del ya famoso pan de Yancy. Sin embargo, la respuesta fue inesperada: se había vendido la última (ver video adjunto).

Aquello significó una sola cosa: era momento de volver a casa para preparar la segunda tanda del día. 

Acompañamos a Yancy hasta Santo Domingo, donde vive junto a su familia. Allí, entre harina, recipientes y el aroma del pan recién horneado, nos contó la historia que cambió su vida. Una historia que comenzó en uno de los momentos más difíciles que muchas familias enfrentaron durante la pandemia.

Una receta que llegó en el momento indicado

Antes de dedicarse al pan, Yancy tenía un negocio de mariscos. Sin embargo, la pandemia la obligó a cerrar y, de un momento a otro, se quedó sin la principal fuente de ingresos para su hogar. En medio de esa incertidumbre, una conocida le compartió una receta de pan casero con la intención de que tuviera una actividad para entretenerse en casa. Lo que parecía un simple pasatiempo terminó convirtiéndose en una nueva oportunidad.

Yancy comenzó a estudiar la receta, a practicar y a hacer pequeños cambios hasta encontrar un sabor muy propio. Poco a poco, el pan empezó a conquistar a familiares, vecinos y clientes. Entonces tomó una decisión: salir a venderlo por las calles. Desde ese día, convirtió cada jornada en una oportunidad para reinventarse y construir un nuevo futuro para su familia.

El pan que conquistó Tibás

Hoy, muchas personas en Tibás ya esperan el paso de Yancy con la certeza de que encontrarán pan fresco y recién hecho. Cada bolsita cuesta ₡1.000, un precio que, según sus clientes, vale completamente la pena por la calidad y el sabor del producto. 

Su receta se volvió tan popular que varios vecinos incluso le ofrecen un espacio frente a sus casas para que pueda vender bajo una sombrilla y protegerse del sol. Son pequeños gestos que reflejan el cariño que la comunidad le ha tomado.

Pero detrás de cada bolsa de pan existe una motivación mucho más grande. Yancy asegura que todo el esfuerzo tiene un solo propósito: sus hijos. Ambos son adolescentes y ella desea brindarles las oportunidades que quizá ella no tuvo, acompañarlos en esta etapa de sus vidas y ayudarlos a cumplir sus propios sueños. Esa ilusión es la que le da fuerzas para salir cada mañana con una sonrisa, incluso después de largas horas caminando bajo el calor.

Quienes deseen probar el pan de Yancy o hacer un pedido pueden comunicarse al 8533-2778. Porque, a veces, las mejores recetas no solo llevan harina, levadura y paciencia. También llevan el amor de una madre que decidió reinventarse para sacar adelante a su familia.

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