Por Sebastián Durango 15 de abril de 2026, 17:55 PM

En Santo Domingo de Heredia, hay historias que no se cuentan con palabras, sino con sonidos. En una casa donde la música forma parte de la rutina diaria, la marimba no es solo un instrumento, sino una herencia que atraviesa generaciones.

El origen de esta historia se remonta al abuelo, quien sembró en su familia el amor por la marimba. Ese vínculo no se detuvo con el tiempo. Hoy, padre e hijo continúan ese legado, dedicando sus días a practicar, perfeccionar y compartir una tradición que sigue viva en cada presentación.

Para ellos, la marimba representa más que una disciplina musical. Es una forma de recordar, de honrar y de mantenerse conectados con su historia. Cada melodía que interpretan lleva consigo el eco de quienes comenzaron el camino, pero también el impulso de quienes decidieron continuarlo.

El trabajo no se limita a los escenarios. Detrás de cada presentación hay horas de ensayo, coordinación y compromiso. La música se convierte en una práctica constante que exige dedicación, pero que también ofrece un sentido claro de identidad.

En este proceso, la familia no solo conserva una tradición, también la comparte. Sus presentaciones forman parte de celebraciones y eventos donde la marimba se convierte en un puente entre generaciones y en una expresión cultural que sigue vigente.

Lo que comenzó como una enseñanza familiar se transformó en una misión. Mantener la marimba sonando no es solo una decisión artística, es una forma de preservar una parte de la cultura que encuentra en estas manos su continuidad.

Así, entre notas que se repiten y se reinventan, esta familia herediana demuestra que la música puede ser un legado que no se detiene, una historia que se transmite sin perder su fuerza.

Si desea conocer más sobre esta familia y escuchar cómo suena este legado, puede repasar el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.

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