Un santuario natural en Palmares cumple 26 años y necesita apoyo para sobrevivir
La Reserva Madre Verde resguarda biodiversidad, senderos y paisajes únicos en La Granja. Hoy enfrenta el reto de sostenerse económicamente para seguir abierta a las futuras generaciones.
En La Granja de Palmares existe un sitio donde el ruido disminuye y el aire se vuelve más ligero. Rodeada de árboles y senderos, la Reserva Natural Madre Verde celebra este año 26 años de existencia como uno de los pulmones ambientales más importantes del cantón. Para muchas personas de la comunidad, el lugar es más que un área protegida: es un espacio para caminar, respirar y reconectar con la naturaleza.
La Fundación Madre Verde fue constituida el 3 de enero del 2000 con un objetivo claro: gestionar la compra de la propiedad que hoy alberga la reserva. Desde entonces, el proyecto ha sido sostenido por vecinos comprometidos y amantes del ambiente que han dedicado tiempo, organización y esfuerzo para conservar este rincón verde. Gracias a ese trabajo continuo, el sitio se mantiene abierto y accesible para visitantes de todas las edades.
Actualmente, la reserva ofrece un recorrido de aproximadamente 50 minutos, disponible casi durante todo el año. El sendero es sencillo y permite a quienes lo recorren adentrarse en un ecosistema lleno de vida. Durante la caminata es posible observar aves tropicales, mariposas, insectos y una gran diversidad de plantas y árboles que transforman el paisaje en una experiencia sensorial. Incluso se han encontrado huellas de danta, evidencia de que la vida silvestre continúa transitando por este espacio protegido.
Uno de los puntos más valorados del recorrido es el mirador final, desde donde se aprecia el Valle Central en toda su amplitud. El paisaje se abre como recompensa tras la caminata y recuerda la importancia de conservar entornos naturales en medio del crecimiento urbano.
A pesar de su valor ambiental y comunitario, la fundación enfrenta un desafío constante: la limitación de recursos económicos. Pamela Campos, delegada de la Fundación Madre Verde, explica que las donaciones siguen siendo esenciales para sostener el funcionamiento del lugar. “Actualmente las donaciones siguen siendo súper importantes para poder operar, pero esperamos que en algún momento esas donaciones puedan utilizarse única y exclusivamente para proyectos y no para sostener la parte administrativa”, comentó.
El objetivo a mediano plazo es alcanzar la autosostenibilidad, de modo que la reserva continúe abierta y protegida para las futuras generaciones. Madre Verde representa el resultado de una comunidad que decidió cuidar su entorno y convertirlo en un beneficio colectivo.
Repase el reportaje completo y descubra este tesoro natural de Palmares en el video que aparece en la portada de esta nota.

